La película del prestigioso cineasta coreano, un thriller de época, desconcierta en la competición del Festival de Cannes

Park Chan-wook emprende siempre un camino inesperado. Con «Agassi», encara el thriller de época con la adaptación de «Falsa identidad», novela de Sarah Waters. La historia original transcurre en Londres en la época victoriana, pero el cineasta ha cambiado el telón de fondo y su versión transcurre durante la colonización japonesa de Corea en los años treinta del pasado siglo.

El cineasta cuenta la historia de Sookee, que trabaja como mucama para Hideko, una japonesa adinerada que vive aislada, bajo la autoridad de su tío. Con la complicidad de un estafador que se hace pasar por un conde japonés, Sookee intentará cambiar la situación.

Por sus temáticas, la novela «Falsa identidad» parece escrita a medida para Park Chan-wook. Trastornos psiquiátricos, engaños, prácticas sexuales lésbicas… Su lectura fue amor a primera vista para el cineasta.

«Elegí esta historia sobre todo porque las dos mujeres en las que se centra el relato me parecieron muy reales. El pasado de una de ellas está lleno de sombras, y el presente de la otra carece de esperanza», ha dicho Chan-wook.

Desde un punto de vista estético, «Agassi» es algo aparte. Por un lado, la atmósfera del pasado, con su vestuario y su escenografía de época, y por otro los métodos de rodaje, sumamente actuales, con una lente anamórfica que aporta otra dimensión al espacio. El maestro del cine surcoreano permanece fiel a la mezcla de géneros digna de Shakespeare que viene desarrollando desde sus comienzos.