El actor recibirá el 27 de febrero el Premio de Honor de la Academia del cine francés

Como siempre, Ford, un actor comprometidísimo con todas sus películas, se ha apatrullado el mundo en plena promoción con «Medidas extraordinarias», que se extrenará en España el próximo 26 de marzo, sin resultados satisfactorios. La película está inspirada en la historia real de John Crowley, un hombre que desafió el saber convencional y que arriesgó el futuro de su familia para conseguir que se curasen de la grave enfermedad que les amenazaba.

¿Qué le ha ocurrido a la estrella absoluta de las dos trilogías más taquilleras de la Historia? ¿Qué le ha ocurrido al héroe galáctico y arquélogo de sombrero legendario? Las pruebas de la pérdida del estatus de actor taquillero se acumulan y son abrumadoras. La razón de todo ello es el empeño del casi septuagenario Ford de repetirse a sí mismo y hastiar al público en el proceso. Veamos. Los conocedores del fenómeno situan el momento del comienzo del desastre en el año 1998, cuando estrenó «Seis días y siete noches», junto con Anne Heche. En ella, el ex Indiana Jones era un piloto cascarrabias en una isla paradisíaca que se enamoraba de una sofisticada urbanita. El problema: heche ocupaba las portadas de los tabloides con su relación lesbiana con Ellen DeGeneres. Aquello hundió la película. Y el hecho de que el actor hubiera estado sonámbulo en las «románticas» «Sabrina y sus amores» y «A propósito de Henry», pese a Julia Ormond y Annette Bening, respectivamente, hundió su carrera como galán.

«Caprichos del destino» y «Lo que la verdade esconde», con Kristin Scott-Thomas y Michelle Pfeiffer, apenas recaudaron para cubrir gastos. En la segunda, ni se le incluyó en el póster, al igual que en la aburridísima «Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal». Esta última fue parodiada en «South Park», con un gran éxito en Internet que ya hubiera querido Steven Spielberg para su película. Y es que se constató que aunque Ford volviera a la fórmula de sus éxitos clásicos, el público ya no está por la labor.

Tras el fracaso de su reciente «Medidas extraordinarias» («Extreme Measures»), junto a Brendan Fraser, en la taquilla USA, Ford debe aceptar el paso del tiempo, el cambio de los gustos del caprichoso público y girar hacia nuevos roles más adecuados a los tiempos que corren. Quizá las audiencias de todo el mundo acepten su longevidad en la industria. Porque ahora, cuando «Air Force, el avión del presidente» ya ha caído en el olvido, Indiana Jones, Han Solo o el Rick Dekkard de «Blade Runner siguen vivos en la memoria de varias generaciones.

Si Europa siempre le ha dado suerte («Frenético», Roman Polanski, 1988), es probable que el fenómeno se vuelva a repetir. El director danés Nicolas Winding Refn, que estos días presenta en el Festival Internacional de Cine de Rotterdam la violentísima «Valhalla», va a dirigirle en «The Dying Of The Light», un thriller a partir de un guión de Paul Schrader. En él, Ford será un veterano agente de la CIA que comprueba durante su última misión antes de la jubilación, que pierde la vista. Si Ford sigue perdiendo el favor del público, siempre le quedará Dinamarca.