Francisco Regueiro recibe profundamente emocionado la Espiga de Honor de la Semana Internacional de Cine de Valladolid

Morais quería retratar con «La madre» la situación actual que estamos viviendo: «Quería intentar dar fe de la guerra económica, que algunos llaman crisis, de una madre que no se puede ocupar de su hijo y un hijo que tiene que hacerse mayor demasiado pronto”. La idea del film le llegó cuando se encontraba en Moscú en la presentación de su anterior película, «Los chicos del puerto», «con el desmantelamiento de la Unión Soviética muchos orfanatos cerraron y los niños tenían que vivir en el metro”, afirmaba el director.

El punto de vista de la película lo lleva el hijo, el personaje que interpreta Javier Mendo, y para ello utilizan la técnica de la cámara en mano. «Yo quería que el espectador viera lo que ve el chico. Era mejor que se mantuviera en una perspectiva externa”, afirmaba Morais. Además añade que «la cámara en mano la necesitaba para ver la tensión del personaje y con una Steadycam no se puede”.

Esta película es el primer trabajo profesional para Javier Mendo, que afirma que ha sido difícil la preparación del personaje. «Este tipo de cine está más escondido de los jóvenes y a partir de esta película he abierto más los ojos al cine de autor”, explicaba.

Laia Marull, sin embargo, «tenía pocas escenas, pero claves para contar la historia”, añadía la actriz. Es su segundo trabajo con el director y afirma que lo que le gusta de él es «su simplicidad desde el punto de vista de los diálogos y la interpretación”.

En la noche del lunes Francisco Regueiro (Valladolid, 1934), director de cine, guionista, pintor y dibujante español, ha recibido la Espiga de Oro de Honor de la Seminci como reconocimiento a su trayectoria, una de las más singulares del cine español, con un cine muy personal, reflexivo y provocador, de manos de las actrices vallisoletanas Lola Herrera y Elvira Mínguez, en el marco de la Gala del Cine y el Audiovisual de Castilla y León, en la que se ha proyectado su película «Padre Nuestro».

Precisamente, Regueiro ha recordado una anécdota de su adolescencia ocurrida en el gallinero del Teatro Zorrilla, donde ha tenido lugar la gala, que inspiró el personaje de prostituta que interpreta Victoria Abril. «En ese gallinero sucedían cosas de contrabando, eróticamente hablando. Tenía un amigo, cuya madre era viuda de guerra y tenía un estanco, en el que entraba muchísimo dinero. Un día que mi amigo estaba sólo en el estanco me llamó y robamos un montón de dinero. Nos vinimos al gallinero del Zorrilla a ver qué podía suceder y vimos a una joven con el pelo rapado, que era lo que le hacían a las mujeres que salían de la cárcel. Nos fuimos con ella a la parte más oscura de las Moreras -un parque de la ciudad de Valladolid junto al río Pisuerga- a hacernos hombres. Hoy estoy recibiendo esta Espiga de Honor y me acuerdo de esa joven, que fue la que inspiró la película que van a ver ahora”, ha narrado, entre lágrimas, el director homenajeado.

Previamente, subieron al escenario el crítico y realizador Francisco Hervada, quien destacó que una constante en la filmografía de Regueiro es que «busca lo anormal en la aparente normalidad” y presenta a todos sus personajes como «seres inadaptados, como víctimas, aunque sean asesinos en serie”. Y también elogió la figura de Francisco Regueiro el director Fernando Méndez Leite: «Mi amigo Paco tiene una filmografía por desgracia no muy extensa, pero sí muy intensa, en la que sobre todo predomina su sentido del humor muy peculiar y muy transgresor”.

La filmografía de Regueiro está integrada por diez largometrajes, algunos de ellos títulos imprescindibles del cine español, como «Si volvemos a vernos» (1967), «Carta de amor de un asesino» (1972), «Las bodas de Blanca» (1975), «Diario de invierno» (1988) y «Madregilda» (1993), su última película hasta la fecha.

Profesor mercantil de carrera, futbolista profesional, caricaturista, escritor y pintor, Regueiro se licenció en la Escuela Oficial de Cine en 1962, y vio cómo su primer largometraje, «El buen amor» (1963), era seleccionado como finalista en el premio internacional de la crítica del Festival de Cannes. Desde entonces, ha alternado la escritura de guiones, la dirección de películas y series de televisión, la literatura y la pintura, en una trayectoria profesional que abarca más de cinco décadas.