También en competición el thriller de humor negro «Asesinos inocentes», del debutante Gonazalo Bendala

El debate entre la realidad y la ficción se sitúa en esta coproducción hispano-argentina entre dos ciudades. Pablo (Ernesto Alterio), en Buenos Aires, recibe el encargo de escribir una comedia romántica que se desarrolla en Madrid. No tiene problema, domina el género. Así asistimos a los primeros pasos de la historia de amor entre Marina y Víctor (Marta Etura y Quim Gutiérrez). Sin embargo, pronto Pablo entra en crisis. ¿Cómo seguir escribiendo sobre el amor cuando su propia vida amorosa es un desastre? ¿Lograrán Víctor y Marina culminar su historia de amor?

Ya lo dice uno de sus protagonistas: «No quiero que mis películas se parezcan a la vida”. Y en eso está Flah, «compensando en la ficción lo que no se da en la realidad”. «Me gustan las películas que no son imitación de la vida”. Y eso le pasa a este personaje, que quiere películas que sean «una revancha frente a la vida”. «Estoy cansado del cinismo y de la solemnidad, quería hacer una comedia romántica que lo evitara. No pretendo intelectualizar, sino emocionar”, ha rematado el director en la rueda de prensa de presentación, en la que le han acompañado parte del elenco de actores – Ernesto Alterio, Quim Gutiérrez, Marta Etura, Carlos Areces y Bárbara Santa-Cruz- y los productores David Naranjo, José Nolla y Gonzalo Salazar Simpson (el cuarto productor ejecutivo es Alex Zito).

Gonzalo Bendala se estrena en la dirección con «Asesinos inocentes», una intriga de humor negro protagonizada por Miguel Ángel Solá, Aura Garrido, Maxi Iglesias, Luis Fernández, Javier Hernández y Alvar Gordejuela. «Es un proyecto que me rondaba la cabeza desde hace muchos años y que se basa en un hecho real sucedido en los años 30 del siglo pasado en la América de la Ley Seca”, ha explicado Bendala. El realizador relató que las situaciones que viven sus personajes «son muy graves, sufren experiencias extremas”, pero que son esas circunstancias «las que hacen realmente reír al espectador, de la inverosimilitud de lo que los ocurre y de su sufrimiento”. El director novel, ha subrayado que «la idea es que por muy mal que estén las cosas, hay que mirar hacia adelante porque siempre hay salida”.

«Asesinos inocentes» narra la historia de Francisco Javier Garralda, un irresponsable universitario que debe dinero al peligroso dueño de un taller de barrio. Lograr un empleo le permitiría saldar su deuda, pero le piden el título académico y un suspenso en psicología lo separa de su objetivo. En la revisión del examen, el misterioso profesor Espinosa le dice que solo aprobará si hace un trabajo: asesinarlo. Garralda rechaza inmediatamente la proposición. Desesperado, Espinosa le ofrece el dinero que necesita y Garralda, amenazado por sus acreedores, acaba aceptando, pero implicará a tres compañeros de clase y la situación se volverá contra ellos.