La actriz define como un acto de terrorismo psicológico su indumentaria en «The Dark Knight Rises» de Cristopher Nolan

Michelle Pfeiffer, en su momento (1992), no se quejó cuando fue la gata que pasaba la lengua por el rostro de Michael Keaton para Tim Burton. Parece ser que la delgadísima y palidísima Anne Hathaway sufrió lo suyo y eso que es un esqueleto andante, muy lejos del cuerpo redondeado de la adolescente Mia Thermopolis de «Los diarios de la princesa». Selina Kaye, alias Catwoman, es un rol que le ha hecho sufrir a la de nuevo prometida en matrimonio actriz de «El diablo viste de Prada» (2006).

Anne Jacqueline Hathaway -de 29 años y oriunda de Brooklyn- se sometió a una dieta draconiana y ejercicios espartanos para crearse un nuevo cuerpo. Floreció en los musicales de Broadway, deslumbró junto a la eterna Julie Andrews, ha sido Jane Austen y agente 99 (novia del agente 86 de Steve Carell) y la Reina Blanca para Tim Burton y su «Alicia in Wonderland». Ahora es la pobre Fantine de «Les Misèrables» y su carrera lleva la velocidad de un cohete espacial.

Para el rodaje del tercer Batman, «The Dark Knight Rises» de Cristopher Nolan, le crearon un traje que define como «un acto de terrorismo psicológico», y añade en la revista Allure del mes de julio, «el traje, pensar en el traje, el estar obsesionada con el traje… cambió mi vida y dominó todo un año de mi existencia. No entendía como podía estar tan delgada y fuerte al mismo tiempo. Estuve en un gimnasio durante diez meses, un túnel al que no le veía el final». Anne espera que los esfuerzos fueron tan grandes que espera que los espectadores no se sientan decepcionados».

Y encima ha debido perder aún más peso para ser Fantine, una joven pobre en el París de la revolución ideada por Victor Hugo. Dirige Tom Hooper y junto a ella, Russell Crowe, Hugh Jackman, Amanda Seyfried y Sacha Baron-Cohen, tras su triunfo alejado de sus personajes característicos en «La invención de Hugo»