BRILLANTE TRABAJO DE JUAN DIEGO COMO UN VIEJO HIPPIE PARALÍTICO Y POSTRADO EN UNA SILLA DE RUEDAS COMO GRAN PROTAGONISTA

Dirigida por Chema Rodríguez, y con Juan Diego (firme candidato a la Biznaga al Mejor Actor) como protagonista, la película propone un viaje emocional que va de la oscuridad a la luz a través de la historia de Ricardo (Juan Diego) y Dana, interpretada por la rumana Clara Voda.
La cinta cuenta como Ricardo decide viajar desde Sevilla a la India por tierra, como hacía en los viejos tiempos, cuando llevaba hippies a oriente con su furgoneta, cruzando Europa, Turquía, Irán y Pakistán. Pero ahora la situación ahora es muy distinta. Ricardo ha pasado los últimos diez años de su vida en una silla de ruedas aquejado de una enfermedad que ha alcanzado su fase final. Quiere morir a orillas del río Ganges. En el viaje le acompañará Dana, su asistenta rumana. Dos seres solitarios con los que la vida tiene una deuda. El viaje se convertirá en la coartada para saldarla.
Chema Rodriguez («Estrellas de la Línea») firma una película itinerante, que va de la oscuridad a la luz y de Europa a Asia, cuenta con Juan Diego, la rumana Clara Voda («La muerte del señor Lazarescu», «Si quiero silbar, silbo») y Javier Pereira («Stockholm»). «La aventura de Ricardo, y el personaje en sí, están inspirados en una persona real y en un libro que publiqué sobre su historia en el año 2003. Él se llama Lorenzo del Amo, y el libro, Anochece en Katmandú”, ha dicho Chema Rodríguez, autor también del guión.
El director de la cinta ha explicado en rueda de prensa, donde ha estado acompañado por los actores Juan Diego y Javier Pereira, que la película está planeada «como un viaje circular en donde lo importante no es llegar, sino el propio viaje». «Es el recorrido emocional que hacen los protagonistas y el viaje es la excusa para desvelar que estos personajes tienen una deuda consigo mismos», ha apostillado. Asimismo, el director ha señalado que el derecho a morir dignamente es un tema de fondo en la película, pero «no queríamos convertir esta cita en un debate sobre eso, sino en la necesidad de la esperanza, de la luz y la vida más allá de la muerte». «El personaje tiene una relación desde el principio muy racional con la muerte, pero un accidente provoca que, esas dudas que él tiene, le lleven a una relación emocional con la vida», ha añadido.
Juan Diego, por su parte, ha asegurado que para él, el personaje ha sido un reto, «no sólo como actor sino también como Juan Diego». En este sentido, ha afirmado que, como actor, «tienes que hacer un viaje, porque la preparación física va unida a la psíquica: no eres Juan Diego, eres Ricardo y él se arrastra, llora, sufre y se ríe», ha indicado.

Chema Rodríguez ha comentado que sólo existe un plano en el que él ha utilizado un doble, por lo que ha sido un trabajo «físico y emocional brutal» y ha incidido en que el actor colaboró mucho con el guión antes y después del rodaje, algo «fundamental y esencial».

Juan Diego recuerda que «vivir es sobrevivir… sobrevivir a los naufragios cotidianos. Y Ricardo es un superviviente nato. Leí por primera vez este guión en un tren de camino a Valladolid. El tren llegó a la estación, pero aún no había terminado de leer, me quedaban apenas veinte páginas y no pude bajar del vagón hasta dar por terminada la lectura. El revisor me miraba y yo le miraba a él. Quedábamos sólo nosotros dos en aquel tren, pero no me molestó. Debía intuir que me jugaba la vida en cada una de esas páginas. Al terminar, me despedí y caminé por el andén vacío con la convicción de que esa película debía rodarse y de que yo quería ser Ricardo, con la convicción de que, de hecho, ya lo era”.