Las peripecias emocionales de un grupo de actores que ensayan la obra «Tomás Moro”, de William Shakespeare

Con guión de Claudio Crespo, la película, que en estos tiempos de crisis se plantea más un paso por festivales e internet que un estreno amplio en salas, reivindica la vigencia de Tomás Moro y su mensaje, abordando la personalidad de un hombre que se enfrentó a los poderes políticos corruptos de su época.
Sobre el personaje de Tomás Moro, Antonio Cuadri destaca su fuerza y su integridad, y señala que el célebre personaje representa la solidez en nuestras convicciones y el valor de la verdad, opuesta a la llamada «verdad oficial». «Pretende ser, nada más y nada menos que Cine de Actores, película para amantes del teatro y de la historia, y una humilde pero profunda reivindicación de la cultura, de los valores de la integridad del ser humano en este nuestro mundo, en plena efervescencia de redes sociales y soledades globales digitalmente compartidas, en las que quizás es más necesaria que nunca la mirada al interior de nosotros mismos», afirma el cineasta onubense, autor de la serie de televisión «Al salir de clase» y director de películas como «La gran vida», «Eres mi héroe» o » El corazón de la tierra».
«Nuestro objetivo -agrega- es divulgar la historia sin hacer un ladrillo. Queremos que la gente se entretenga y reflexione al mismo tiempo. La mayor particularidad del film es que cuenta a la vez dos tramas, la de los actores contemporáneos que ensayan una obra de teatro sobre Tomás Moro y la de sus personajes a través de sus representaciones»,
El elenco de «Thomas vive» está integrado por actores de la compañía Teatro Clásico de Sevilla, con Moncho Sánchez (Tomás Moro) y Juan Motilla (Cardenal Wosley) a la cabeza.
Tomás Moro, humanista y canciller, se enfrentó a Enrique VIII, al no apoyar el nacimiento de la Iglesia Anglicana, que el monarca quiso crear para así poder divorciarse con apariencia de legalidad de la española Catalina de Aragón y unirse con Ana Bolena. Esta oposición, como se sabe, acabó costándole a Moro su cabeza.