El 5 de septiembre llega al teatro Fernán Gómez de Madrid

Pero en un país que tiende al reduccionismo, no resulta justo reducir la inmensa, a veces emocionante y siempre ambiciosa obra de Antonio Gala al barroquismo y al melodrama, como en su día hizo cierto sector de la crítica teatral y literaria. En teatro se ha enfatizado en la influencia de Jacinto Benavente en la obra de Antonio Gala. Ese influjo resulta evidente en el tono, en el fondo y en la estructura de alguna de sus obras, pero Gala añadió a todo eso su personalidad y su estilo, un toque barroco y la sosegada rebeldía de un cordobés que no era de Córdoba.
Antonio Gala reestrena «El Hotelito» el 5 de septiembre en el Teatro Fernán Gómez de Madrid. La obra subió a las tablas por primera vez en 1985, año fértil en la vida de este autor, pues coincidió con el estreno de «Samarkanda», otro de sus grandes éxitos teatrales, y con la publicación del libro «Cuaderno de la Dama de Otoño». Otros tiempos: de ajetreada vida mundana de este escritor, desde hace tiempo recluido en su casa, gravemente enfermo.
«Samarkanda» era el diálogo entre dos jóvenes que consideraban ese lugar, Samarkanda, como el Paraíso, como la cristalización de las utopías. Uno de los personajes leía sobre el escenario el libro «Fábula del Falo», de Francisco Umbral, recién publicado entonces. Y «El Hotelito» es una reflexión muy literaria sobre las autonomías. Cada autonomía está representada por una actriz. Andalucía, Galicia, Madrid, Extremadura y el País Vasco. Antonio Gala lo ha dicho: «Cada uno se siente de su tierra, cada uno ama apasionadamente la tierra a la que pertenece”. Bárbara Rey, María Casal, María Garralón, Elena Martín y Alejandra Torray protagonizan la obra, que está dirigida por Mara Recatero, que ejerció como ayudante de dirección de Gustavo Pérez Puig en el estreno de «El Hotelito» en 1985. Bárbara Rey ha explicado que con este montaje tienen el objetivo de conseguir fondos para la casa del actor.
Las autonomías sienten y se enamoran en «El Hotelito». Puro Antonio Gala. Que en cierta ocasión dijo: «Esta sociedad nos da facilidad para hacer el amor, pero no para enamorarnos”.