el director Steve Pink prepara una revisión del filme de 1984, que llegó a conocer tres secuelas, un musical y hasta un cómic sobre el personaje

Humor básico, actores desconocidos, efectos especiales tercermundistas y una historia de una originalidad elemental eran los atractivos de «El vengador tóxico» (1984), que se convirtió en título «de culto» en sesiones de medianoche en los cines estadounidenses y en veladas privadas cargadas de alcohol y otras sustancias menos legales. De ahí que se produjeran, con cuatro pesos, tres secuelas, un musical y un cómic sobre el personaje del «nerd» Melvin Ferd III, un estudiante delgaducho, feo y débil, que es el hazmereir del instituto, hasta que cae en un tonel lleno de residuos de la industria química y resurge como el poderoso «Vengador tóxico», dispuesto a tomarse la revancha con aquellos que lo humillaron en el pasado.

Pink y Daniel C. Mitchell («Al fin muertos») son los guionistas, y entre los varios productores aparece otro prestigioso guionista, Akiva Goldsman, lo que garantiza en este caso valores de producción bastante superiores al film original y sus siguientes entregas. Esta misma semana empezarán a vender el proyecto en el mercado del Festival de Cannes.

El primer estreno con Arnold Schwarzenegger como protagonista tras su experiencia política como gobernador de California no fue precisamente exitoso, sino todo lo contrario: «El último desafío» («The last stand») ha recaudado 37 millones de dólares en todo el mundo y costó 45. En septiembre estrenará otra cinta de acción, «Escape plan», junto a su colega Sylvester Stallone, y en enero «Ten».