Elena Anaya interpreta a una antigua estrella de rock que padece agorafobia

La película está en ambientada en 1996 y habla de emociones universales como la superación, el primer amor y la familia; pero también las decepciones, enfrentarse a la muerte y crecer. El universo musical en el que se desarrolla la historia también será muy importante en «Todos están muertos»
Viendo a Lupe (Elena Anaya), en bata y zapatillas, encerrada en casa haciendo tartas, dependiendo para todo de su madre, Paquita y con un hijo adolescente, Pancho que la detesta, nadie diría que en los años 80 fue una estrella del rock. Con su hermano Diego formaba el grupo Edelweiss, cuyo primer disco se convirtió en un éxito arrollador. Pero Lupe ha dado la espalda a aquel tiempo lejano de giras y conciertos. Ahora la agorafobia no le permite ni siquiera salir a comprar los ingredientes que necesita para cocinar. Menos mal que su madre, Paquita, una mexicana supersticiosa y de enorme corazón, está ahí para hacerle la compra, para cuidarla en sus frecuentes crisis y para ejercer de madre de Pancho. A Paquita se le acaba el tiempo, le acaban de decir que va a morir, y sólo tiene un objetivo, arreglar a su familia para cuando ella ya no esté.
Además de Elena Anaya como Lupe, integran el reparto Angélica Aragón como Paquita, Nahuel Pérez Biscayart, Cristian Bernal, Patrick Criado y Macarena García, entre otros intérpretes.
La película la producen Avalon P. C. (España), Integral Films (Alemania) y Animal de Luz (México). Beatriz Sanchis nació en Valencia en 1976, y es licenciada en Comunicación Audiovisual por la Universidad de Valencia y la Sorbonne Nouvelle (Paris III). Durante años ha estado trabajando en el medio audiovisual, principalmente en cine y publicidad. Ha participado en producciones dirigidas por grandes realizadores: Tarshem, David Trueba, Julio Medem o Javier Fesser.
Sus últimos trabajos como directora incluyen los cortometrajes: «Mi otra mitad”, estrenado en Berlinale 2010 y ganador de varios premios nacionales e internacionales, y «La clase”, que fue nominado a Mejor Cortometraje Documental en la XXIII edición de los Premios Goya; ambos producidos por Avalon P.C.