«The Lovers», un espectáculo sensual y risueño

Arremete contra Walt Disney, se resigna a su condición de amante, es decir, de ser siempre la otra -”una femme fatale, una golfa”-, y defiende su condición de intérprete, de actriz, aunque repita varias veces que ella debe trabajar «en bragas”.
Y hay algo en «The Lovers» que contagia optimismo. El espectáculo significa un derroche de imaginación para hacer un teatro digno -o uno de sus derivados, el music hall- con los mínimos medios. La protagonista llena el escenario: ni se da descanso ni concede un respiro al espectador. Ella baila sola. Tal vez un punto más de inspiración en el guión podría elevar «The Lovers», pero da igual, todo queda suplido con el trabajo y el talento de Reina Reech. Una buena noche de teatro asegurado a base de miradas insinuantes. Aunque no hay que llamarse a engaño. La propia intérprete nos lo advierte: «No todo el monte es orgasmo”.