Una historia de mujeres que hablará de la familia, con la que debutará en la dirección de largometrajes Marina Seresesky

«La puerta abierta» seguirá a Rosa (Carmen Machi) una prostituta que heredó el oficio de Antonia (Amparo Baró), su madre, quien ahora se cree Sara Montiel y convierte su vida cotidiana en un infierno. Rosa no sabe ser feliz. No puede. Pero la llegada inesperada de un nuevo integrante a su particular (y absurda) familia le dará una oportunidad única para lograrlo.
«La puerta abierta» será una película que habla de la familia, «pero no sólo de la que tenemos y heredamos, sino también de la que formamos y necesitamos. De esas personas a las que nos unimos en el transcurso de la vida y nos ayudan a crecer. De ese círculo de solidaridad que se crea en las situaciones más desfavorecidas y que une a un grupo de gente que aparentemente no tiene nada en común, pero que aprende a quererse y apoyarse», dice Marina Seresesky.
«Las mujeres que habitan «La puerta abierta» son muy diferentes entre sí, han llegado de distintos países o viven aquí desde hace años. Se quieren y se pelean a partes iguales, pero todas forman un grupo vital e hilarante casi como una verdadera familia», prosigue la directora. «La película nos habla también de las segundas oportunidades y del derecho a ser feliz aún en las peores circunstancias, aunque el pasado sea un lastre difícil de llevar, y el presente no augure un buen futuro. Este es el camino que deseo que el espectador acompañe. El camino que lleva a Rosa, nuestra protagonista, hacia la felicidad. Aunque no quiera ni sepa como lograrlo, Rosa merece una segunda oportunidad. La historia transcurre en esa delgada línea donde confluyen la comedia y el drama. Una línea que he explorado en todos mi anteriores trabajos y que me permite hablar de una profunda pena con una sonrisa en los labios, o desarrollar disparatados gags con pasmosa seriedad», concluye Marina Seresesky.
Seresesky es una directora y guionista todo terreno. Su último cortometraje, «La Boda”, ha sido finalista en los Premios Goya 2012, además de recoger un largo palmarés nacional e internacional. El documental «Madres, 0’15 el minuto” (2010), recibió una Biznaga de Plata en el 14º Festival de Málaga de Cine Español. Su anterior cortometraje «El cortejo” obtuvo más de 120 premios en festivales dentro y fuera de nuestras fronteras. Entre sus trabajos en cine merece la pena destacar su papel protagonista junto a Javier Albalá en la película «Entre Abril y Julio” del director Aitor Gaizka. En teatro, además de su larga relación profesional con la compañía Teatro Meridional desde 1998, ha trabajado en el Centro Dramático Nacional bajo la dirección de Gerardo Vera en «Agosto”, entre otras, en el Teatro San Martín de Buenos Aires en «La Tempestad”, «El Misántropo” a las órdenes de Omar Grasso y en numerosas producciones tanto en España como en Argentina.