Jeremy Irons y Loles León se dejaron llevar por la ley del deseo, según la prensa británica

Aparentemente, un apagón y el no funcionamiento de las luces de emergencia, la galantería de Irons al dejarla pasar primero y unas escaleras asesinas dieron con León en el suelo tras caer en picado por 18 escalones, rota por varias partes de su generoso cuerpo. El periodista inglés Tom Worden revela hoy en el diario cotilla «Daily Mail on Sunday» datos no conocidos hasta ahora extraídos de la boca de la propia León, en una entrevista en la que la actriz revela que ambos se sintieron arrastrados por la ley del deseo.

La actriz acababa de regresar de Praga de rodar con Penélope Cruz («La niña de sus ojos») y fue invitada a participar en un programa de televisión el 8 de octubre de 1.999. Ella declinó pero cambió de parecer al saber que el actor de «La misión» y «Herida» iba a participar. «No nos conocíamos de nada», confiesa a Worden, «les dije que contaran conmigo porque quería conocerle y contárselo todo al detalle a mis amigos. Pensé que podría pasar de todo con ese hombre. Nos presentaron antes del programa en la habitación VIP. Es muy alto y atractivo…pero para nada mi tipo de hombre. A mí me gustan con más carne sobre los huesos. Me sentí muy atraída por su personalidad, es muy encantador e inteligente. Hablábamos en francés porque yo no hablo inglés ni Jeremy, castellano. Hablamos de películas y directores. Y coincidimos en que nos gusta a los dos vivir la vida a tope. Me preguntó si tenía planes para despues del programa y me invitó a cenar».

La señorita León, entonces separada y madre de un hijo, reservó mesa para cuatro en el bistró francés Caripén. Bebieron sobradamente champán y Jeremy habló con admiración de su esposa desde 1978, la gran actriz irlandesa Sinead Cusack: «me alabó su talento y lo gran madre que es. Me dijo que ella es mejor actriz que él actor. Pero definió su matrimonio como «completamente disfuncional». Nos acompañaban su manager y una colaboradora del programa de televisión. Jeremy quería quemar la noche y le propuse ir a bailar al barrio de Chueca. Tengo allí muchísimos amigos y quería que todos me vieran en compañía de Jeremy. Fuimos a «¿Por qué no?» y después, a «Priscilla». Todo el mundo flipó al vernos juntos. ¡Y resultó una magnífico bailarín! Pero se hartó de tanta atención y sugirió que nos fuéramos a su hotel a tomar una copa.»

La actriz de «!Atame!» quiso irse a casa, muy cansada de tantas risas, «mi instinto me aconsejaba retirarme», pero Jeremy «fue muy insistente». Sigue León: «Jeremy dijo, lo estamos pasando muy bien. Tomemos la última copa en mi habitación. El estaba casado y yo separada del padre de mi hijo. Pensé que si iba con él y algo pasaba, genial. Si pasaba la noche con él, tendría historias estupendas que contar a mis amigas, que le adoraban. y si no pasaba nada…no se iba a perder nada, tampoco». Eran las 3:00 de la madrugada del 9 de octubre y el resto es Historia.

León pasó 46 días inmovilizada cerrando las fracturas. Confiesa al Daily Mail que Irons envió flores y bombones, pero jamás se pasó a verla al hospital. Se sintió algo defraudada. Ella perdió películas y la admiración por la personalidad humana del gélido aunque caliente inglés. Sabe que cada vez que él ve a Antonio Banderas y Cruz, amigos comunes (con Banderas rodó «La casa de los espíritus»), les pregunta: ¿Qué tal está Loles, la chica que se cayó por las escaleras?»
La sentencia del Supremo señala que «la caída se presenta como una consecuencia de la conducta un tanto ligera e inoficiosa de la recurrente, porque si el señor Irons no la animó a entrar advirtiéndole de la existencia de la escalera, entonces la conducta que cabía esperar de una persona razonable era aguardar el retorno de aquél y no adentrarse totalmente a oscuras en la habitación».
León demandó al hotel por 480.000 libras esterlinas por las heridas ocasionadas al fallar las luces de emergencia que le impidieron ver la escalera de caracol y perdió en la primera ronda. Tras dos apelaciones ante el Tribunal Supremo, la actriz logró el 25% de la cantidad demandada (39.000 libras, 44.292 euros). La protagonista de «Mujeres al borde de un ataque de nervios», de 56 años, dice finalmente de Irons, de 61: «lo peor de todo es que nada ocurrió entre nosotros».