El británico Adrian Wootton realiza un recorrido por la vida y obra del creador del detective Philip Marlowe

La sala de congresos del festival de los Alpes italianos se llenó hasta la bandera para escuchar y ver «Chandleresque», un recorrido semivisual por la vida, vía crucis, alcoholismo, genialidad, tortura, obra literaria y películas del creador del detective Philip Marlowe.

A la charla de Wootton acompañaron fotografias e imágenes de su vida y obra. La primera, sumida en la frustración, el deseo de ser reconocido como escritor, la carencia económica, su matrimonio de ida y vuelta con una mujer 18 años mayor que siempre le perdonaba sus constantes infidelidades, sus entradas y salidas de hospitales por envenenamientos etílicos, sus míticas peleas con Billy Wilder y, finalmente la gloria y el reconocimiento mundial.

1939 marcó el nacimiento de Marlowe a través de una novela «pulp», «El sueño eterno». Fue entonces cuando Hollywood volvió su vista hacia él. El legendario detective, romántico y de corte nunca visto antes se convirtió en un personaje a través de un buen puñado de películas. Chandler adquirió la fama y el dinero tan perseguido, aunque nunca superó su falta de habilidad para escribir guiones. Son legendarias sus peleas con Billy Wilder con el que nunca se entendió, aunque juntos crearon una obra maestra, «Perdición» («Double Indemnity», 1943, a partir de la novela de James M. Cain). Wootton mostró la única foto que existe de ambos, ya que no podían soportar estar en la misma habitación. Wilder detestaba el uso continuo de la petaca y las llamadas para citar mujeres a la noche del autor. El austriaco escribió que las dos personas que le provocaron mayores dolores de cabeza fueron Marilyn Monroe y Chandler.

La lectura se vio aderezada de imágenes de «Perdición» (en la que existe la única imagen en movimiento de Chandler, cuando observa a Fred MacMurray saliendo del despacho de Edward G.Robinson), «La dalia azul», «El sueño eterno» o «El largo adiós». También de «Extraños en un tren», que Chandler adaptó de la novela de Patricia Highsmith para «la bestia parda gorda», como llamo a Alfred Hitchcock, al que también detestaba. Escritor de pura cepa, Chandler no sabía de compartir trabajo.

Wootton recordó que el legado de Chandler sigue vivo a través de películas que no podrían explicarse sin su obra: «Blade Runner», de Ridley Scott, «L.A. Confidential», de Curtis Hanson o «Sin City», de Robert Rodriguez. Finalmente, recordó que antes de la «era Obama», Danny Glover fue el primer Marlowe negro para un capítulo único rodado para televisión y dirigido por Agnieszka Holland. Pese al medio siglo transcurrido desde su muerte, Raymond Chandler sigue muy vivo.

La 19 edición del Noir In Film de Courmayeur, Italia, finaliza mañana sábado con la proclamación del palmarés, el concierto de Federico Zampaglione e The Alvarius y la proyección de «Diamant 13», de Gilles Béhat, a la mayor gloria del mejor Gérard Depardieu.