ANIMADRID HOMENAJEARÁ AL MAGO DE LOS DIBUJOS ANIMADOS ESTADOUNIDENSE EN SU CENTENARIO

Entre las películas que se podrán ver de Tex Avery en el próximo Festival de Animadrid, están las que realizó para la Warner, “Hamateur Night” (1938) o “I love to Singa”, y sobre todo las realizadas para la MGM: “King Size Canary”; las dos versiones sugerentes que hizo con los personajes de Caperucita Roja: “Red Hot Riding Hood” (1943) y “Little Rural Riding Hood” (1949); las interpretadas por Droopy: “Northwest Hounded Police” (1946), “Señor Droopy”; “The Blitz Wolf” (1942) , entre otras muchas.

Animadrid, organizado por la Consejería de Cultura y Turismo de la Comunidad de Madrid y Patronato Municipal de Cultura de Pozuelo de Alarcón, tiene como principal objetivo promocionar y dar a conocer la animación audiovisual, a la vez que propiciar un punto de encuentro entre los creadores y el público. Ésta, su novena edición, se celebrará entre el 26 de septiembre y el 3 de octubre en Pozuelo de Alarcón.

QUIÉN ERA TEX AVERY

Tex Avery nació en Texas el 26 de febrero de 1908. Comenzó su carrera de animación en el estudio de Walter Lantz en los años 30. En 1935 Schlesinger le contrata para la Warner y le encomienda dirigir un pequeño equipo de animadores con los que renovaría las exitosas series “Merrie Melodies” y, especialmente, “Looney Tunes”.

Se establecieron en una casa de campo, alejada del edificio principal de los estudios, denominada terraza de las termitas. Aunque Avery no alcanzó en Warner los logros que más tarde obtendría en la Metro-Goldwyn-Mayer, fue allí donde desarrolló su estilo original. Genio de la hipérbole y la alteración de la realidad, llevó hasta el límite las técnicas de deformación fisonómica de un personaje, sin temor a incurrir en el mal gusto.

Como percusor de las más fantásticas paradojas, Avery creó un mundo en el que lo imposible planea sobre la realidad. Sus personajes desaparecían de la pantalla dejando atrás sus rastros o los utilizaba para hacer guiños al público. Fue en los estudios de la Warner donde animó a personajes de la talla de Porky, el pato Lucas y Bugs Bunny, entre otros muchos, convirtiéndolos en anárquicos, surrealistas e incluso violentos hasta el punto de provocarle algún tropiezo con la censura.

Posteriormente, trabajó para la Metro entre 1942 y 1955, los años más productivos de su carrera. La risa junto con todas las formas de humor es una de sus principales características: desde el atentado a la lógica, hasta la negación de los convencionalismos, pasando por el desafío a las limitaciones del tiempo y al realismo. Durante esta época Tex Avery demuestra su preferencia por las películas individuales, no seriadas y su escaso interés por los protagonistas perdurables. A excepción de Droopy, los personajes de Avery tienen una vida efímera. Rechazó las generalidades y consideró cada película una obra acabada.

En estos años dio vida a la ardilla Screwy Squinrrel, el lobo Wolf, los osos George y Junior o al perro Droopy y su eterno enemigo Spike. Otro personaje que destaca es una despampanante cantante-bailarina pelirroja que aparece en sus cortos más sexys. En 1947 realizó la que iba a considerarse su obra maestra: “King Size Canary”. En un vulgar entorno suburbano, se enfrentan cuatro personajes corrientes: un gato, un ratón, un bulldog y un canario que beben una poción que los convierte en gigantes.

Después trabaja para la Paramount y Universal, aquí de nuevo con Walter Lantz. Tras un periodo dedicado a la publicidad pasó sus últimos años en el departamento de guiones de Hanna & Barbera Productions. Murió el 26 de agosto de 1980.