EN EL FESTIVAL DE LA COSTA AZUL SE PUEDE ENCONTRAR UN «CICLO» QUE ATRAVIESA SECCIONES EN TORNO AL MUNDO DEL CINE

Y es en «Visage» donde comparecen Nathalie Baye, que fuera la script, de «La noche americana», de François Truffaut, y Jean-Pierre Leaud, interpretando a un actor en aquel filme, el inseguro Alphonse. En «Visage» («Rostro») es de nuevo Antoine, un actor que debe interpretar a Herodes para un film sobre el mito de Salomé, a rodar en el parisino Museo del Louvre. El director, de ficción de nacionalidad taiwanesa, no habla ni francés ni inglés y la muerte de su madre complica la cosas. Sobre todo, el hecho de que, de cara a la taquilla, le ha concedido el rol de la tentadora Salomé a una top model (Laetitia Casta) y el de la reina Herodias a la productora, interpretada por Fanny Ardant.
Para Leaud será un evento especial desde que este año, Cannes recordará que hace medio siglo Truffaut presentó allí la mítica «Los 400 golpes», en la que estuvo Jeanne Moreau, presente también en «Visage». Y Ardant, su viuda oficial y madre de su última hija, quien debutará también en la dirección con «Sangre y cenizas», la noche del 22 en que el certamen le rendirá un homenaje.
En «Inglourious Basterds», Quentin Tarantino escribe su particular y sangrienta carta de amor al cine, que, sin revelar el final de la cinta subtitulada «Erase una vez en la Francia ocupada por los nazis», es el celuloide el que salva el día. Uno de los roles más lucidos han caído en las manos del germano-catalán Daniel Brühl que interpreta a una estrella del cine de propaganda nacional-socialista, Frederick Zoller. El temible ministro de propaganda Joseph Goebbels comparece como un dinámico productor de cine y jefe de estudio obsesionado por rodar comedias. Paralelamente, dos damas relacionadas con el Séptimo Arte se erigen en las verdaderas heroínas: la actriz y agente doble Bridget von Hammersmark (Diane Krüger) y la superviviente judía que rige un cine en París Shosanna Dreyfus (Mélanie Laurent). Como dijo ayer Brühl a «The New York Times»: «la película de Tarantino está en la gran tradición de «Ser o no ser», de Ernst Lubitsch, y «El gran dictador», de Charles Chaplin».
En «Manila», de Adolfo Alix, el realizador filipino Lav Diaz se convierte durante un rodaje en protagonista secundario del film como director de una película romántica. Y Jordi Mollá sufre lo suyo en «The Making of Plus One», una película acerca del cine que se comenzó a rodar en Cannes el pasado año, precisamente durante la 61 edición del Festival. Le acompañan, el actor canadiense Lothaire Bluteau, Geraldine Chaplin, Amanda Plummer (hija de Christopher, gran presencia en este certamen) y la recuperada Jennifer Tilly.
Pero es sin duda, «Los abrazos rotos» de Pedro Almodóvar la muestra quintaesencial de este género. A través del drama del director ciego Mateo Blanco/Harry Caine, el manchego se rinde múltiples homenajes a sí mismo, a Roberto Rossellini («Viaje a Italia»), Federico Fellini («8 y medio»), Louis Malle («Escalera hacia el cadalso») y, sobre todo, a «Mujeres al borde de un ataque de nervios» (1988) . Un homenaje que se redondea con el cortometraje rodado simultáneamente, «La concejala antropófaga», un monólogo de nueve minutos a la mayor gloria de la mejor Carmen Machi, gazpacho y traje rojo de mujeres nerviosas, incluídos. Y es que, como sentencia Mateo Blanco en la frase final: «Una película hay que acabarla aunque sea a ciegas».
El Festival internacional de Cine de Cannes se inaugura el próximo miércoles, 13 de mayo, y se clausurará el día 24.