Un drama que cuestiona el sentido de la vida y del arte, para plantear la posibilidad de asumir una vida plena a pesar de las incertezas

Tras ganar El Oso de Oro con «La teta asustada», la directora peruana afincada en España Claudia Llosa, que debutó como directora con «Made in USA», vuelve con una película emocionante, con una sensibilidad que sólo ella sabe plasmar en la pantalla. Rodada en Canadá con un reparto de lujo la directora, nominada al Oscar, no dejará a nadie indiferente.
«No llores, vuela» narra la historia de Nana Kunning (Connelly), madre de los niños Greta (que padece una enfermedad terminal) e Iván. El pequeño, aficionado a las aves, es separado de su madre y veinte años después, convertido en un peculiar cetrero (al que da vida Cillian Murphy) que vive marcado por las huellas de una doble ausencia, se embarcará en la búsqueda de su madre –ahora una famosa sanadora– gracias a la ayuda de la periodista Jannia Ressmore (Melanie Laurent). Ésta propiciará un encuentro entre madre e hijo que provoca que el espectador se cuestione el sentido de la vida y del arte, para plantearse la posibilidad de asumir una vida plena a pesar de las dudas que les asaltan.