ACCIÓN ADRENALÍTICA CON ADRIANA UGARTE, ALBERTO AMMANN Y ÁLEX GONZÁLEZ

La película cuenta la historia de Mikel, que está a punto de casarse con Julia, dueña de una importante joyería heredada de sus padres, aunque en la fiesta del anuncio de boda, Mikel conoce a Ari, una de las camareras de catering y entre ellos surgirá una inmediata atracción. Pronto el joven quedará fascinado por el mundo de la chica y entrará en las carreras ilegales, pero lo que Mikel no sabe es que todo forma parte de un plan elaborado por Ari y su novio Navas para desvalijar la joyería. «Lo que me atrajo del proyecto, un encargo del productor Paco Ramos, fue el elemento lúdico de la película, de vivir el momento y de disfrutar a tope. Mi objetivo ha sido hacer un largometraje «muy entretenido y muy vitalista».

Para Calparsoro «es sobre todo una historia de amor a tres bandas, de engaños y traiciones, donde los coches aparecen y desaparecen. Hay carreras de coches, pero no es el aspecto fundamental de la película», reconoce. «Es una película sobre gente que vive el presente, que no esta haciendo nada en base a lo que le gusta. De alguna manera son gente muy amoral”.

El director explica que el personaje que interpreta Adriana Ugarte «es el que mueve los hilos. Es un retrato de una mujer fuerte, con mucho carácter, que toma decisiones y que elige dejar de sufrir para arriesgarse a disfrutar»

En Málaga el director ha explicado que lo que más le interesó del rodaje es «controlar el tono, que siempre es lo más complicado, ya que la acción del filme se desarrolla por tierra y por aire. El trabajo de un director es tratar de que no varíe: tienes que estar recordando hacia dónde vas o qué es lo que tienes que transmitir para que al final se produzca esa sensación emocional».

Por otro lado, el director ha asegurado que «no es una película que se ha hecho solamente para ganar dinero», se ha realizado para «que la gente disfrute viéndola, te dé un subidón, ganas de salir por ahí y recuperar ese espíritu rebelde que todos tenemos dentro».

Adriana Ugarte ha añadido que, a veces, se entiende el término comercial «con un matiz peyorativo y yo creo que se tendría que dar un paso más: hacer un cine lúdico, con una historia profunda de unos personajes que se aman y, además, que pretende llegar a todo el mundo».