«El test”, en el teatro Alcázar de Madrid, supone un sublime ejemplo de ejercicio interpretativo

En «El test” se dan todas las premisas de la comedia moderna de éxito. Tiene humor, frases ingeniosas y situaciones insólitas, pero también una enorme carga de profundidad dentro. Incluso cierta consistencia trágica. En el teatro ya no vale únicamente la risa fácil. Tiene que ser una risa con algo de hielo. Tal vez todo ello sea reflejo de la extraordinaria influencia de las obras de Yasmina Reza en el teatro moderno. En «El test” las contradicciones vitales de los personajes aparecen poco a poco. Como sucede, aunque las semejanzas entre un caso y otro son lejanas, en la película «Perfectos desconocidos”. La causa en la que todo se desata en esta obra es un test psicológico por el que una pareja con problemas económicos debe elegir entre obtener 100.000 euros al instante, o un millón de euros en el plazo de diez años. A partir de ahí las extrañas situaciones entre los cuatro amigos van y vienen, y los recuerdos y sentimientos conservados en una fotografía en blanco y negro cobran color.

La obra, es necesario subrayarlo rápidamente, contiene un ejercicio interpretativo de primer orden. Luis Merlo, excelente actor, realiza una interpretación contenida, hacia dentro, con algo de introspectiva, muy distinta, por ejemplo, a ese personaje de ansiedad incontrolable que corría de un lado a otro del escenario sin dejar de hablar en «El crédito”. Luis Merlo hizo un colosal Don Juan Tenorio a mediados de los 90 en el teatro Español. Y Antonio Molero es un cómico mayúsculo. A su personaje de Héctor le da ciertos perfiles que recuerdan al Fiti de la serie «Los Serrano”, pero marcado por una oscuridad interna que, sin embargo, arranca risas generales del público y aplausos en medio de la función.

Y está espléndida Marina San José en su papel de psicóloga de éxito y mujer de carácter duro, que, sin embargo, también se irá desplomando al ritmo de los otros personajes cuando brotan las contradicciones. La entrada de Berta (Marina San José) en escena es de impacto: «Perdonad el retraso. Me han dado por detrás”. Había sufrido un accidente automovilístico.

«El test” es una reflexión sobre el triunfo y el fracaso en la vida en la que el autor, Jordi Vallejo, deja todo abierto. Lo que sí está claro es el éxito de esta comedia, que parece un éxito pero está en su segunda temporada. En la noche del pasado jueves, el teatro Alcázar de Madrid, con 800 butacas, estaba lleno de un público que al final aplaudió agradecido por el buen trabajo de todos.