«FEDRA», ADAPTACIÓN DE MIGUEL NARROS DE LA OBRA DE EURÍPIDES CONVERTIDA EN ÓPERA FLAMENCA, LLEGARÁ EL 1 DE JULIO

La obra «El rapto de Proserpina» está basada en «Las metamorfosis» y «Los fastos» de Ovidio. Corre a cargo de la compañía Xarxa Teatre, que realizan una reinterpretación de Ovidio adaptada a la estética de la agrupación teatral.
La primera obra que se verá en esta 55 edición del Festival de Mérida será «Fedra» de Eurípides en versión Danza-Teatro del 1 al 5 de Julio, con versión, vestuario y dirección de Miguel Narros, la música de Enrique Morente, coreografía de Javier Latorre y los bailarines Lola Greco, Amador Rojas, Carmelilla Montoya, Alejandro Granados y coro de diez bailarines-bailarinas con cinco músicos en directo.
Esta «Fedra» la estrenó Miguel Narros en 1990 en el Anfiteatro romano bailada entonces por la gran Manuela Vargas. En esta edición se presentará con la belleza misteriosa de Lola Greco, la música del heterodoxo Enrique Morente y la dirección de Narros, para mostrar una de las historias más fascinantes y provocadoras de Eurípides, convertida en una ópera flamenca, con danza, música y teatro.
Fedra, esposa de Teseo, trata de seducir a su hijastro Hipólito en ausencia del marido, que está cumpliendo una sagrada misión: descender a los infiernos para rescatar a Proserpina. Fedra no sabe si Teseo ha muerto en el intento. Fedra, no puede vivir, no puede respirar, habla consigo misma dándole vuelta a sus pensamientos en la soledad de la noche. En sus paseos sonámbulos se encuentra con Hipólito que tampoco puede dormir. Los motivos, son muy diferentes: Hipólito está preocupado por el cambio producido en Fedra de un tiempo a esta parte.
Los personajes que intervienen en esta historia son gitanos: un padre, un hijo y una mujer que no acepta su condición de esposa. Un joven coro cantará el dominio del amor sobre los hombres de todos los países, edad y condición; sobre los dioses del cielo y del infierno, sobre los animales de la tierra, del agua y del cielo. Este ballet transcurre en el siglo XXI. No cambian los seres humanos pero sí han cambiado las formas de comportamiento. No importa el lugar donde se represente. El lugar es el de la tragedia.