Los Ceres ponen el broche al Festival de Teatro Clásico

La gala, conducida por Carlos Sobera, se ha celebrado en el Teatro Romano emeritense y ha contado con las actuaciones de Ana Belén y Miguel Poveda, y en la que asimismo se han entregado otros doce premios a las mejores propuestas teatrales del año.

Concha Velasco, tras unos meses apartada de los escenarios y la televisión por una enfermedad, ha reaparecido en un teatro, pero esta vez para recibir un premio. Lo ha recogido de manos de Juan Echanove, quien la ha presentado como su «maestra» y su «amiga», y con todo el público en pie, que le ha brindado una gran ovación.

Con la voz rota, ha comenzado devolviendo las palabras de cariño a Echanove, y ha felicitado a los organizadores de una gala que, según ha señalado, hace sentirse «orgullosos» a los profesionales del teatro. Sobre el premio, ha apuntado que lo que más le emociona es que sus predecesores sean Héctor Alterio y Nuria Espert, y ha añadido que espera merecer el galardón «los años que me queden, si Dios quiere, porque he estado a punto de palmarla».

Concha Velasco, quien ha reconocido que aún se somete a revisiones mensuales y que ha estado «tristona», ha anunciado que volverá próximamente a los escenarios, gracias a «Olivia y Eugenio», que dirigirá José Carlos Plaza. «Siempre quise ser actriz», ha remarcado la artista, quien ha confesado que fue ella quien pidió al director del Festival y productor teatral Jesús Cimarro que le diera la oportunidad de actuar en el teatro romano de Mérida. «Era la gran ilusión de mi vida, y gracias a él lo conseguí». Lo hizo en 2012 con Hécuba, que posteriormente inició una larga gira por España y que, según ha señalado posteriormente a los medios, fue en Mérida donde comenzó a tener los primeros síntomas de su enfermedad. «Cuando quise parar ya era tarde», ha confesado.

Asimismo, la actriz ha tenido palabras de agradecimiento para el Gobierno extremeño, que «está haciendo por la cultura algo que ni nosotros los profesionales nos podíamos imaginar».

La ceremonia ha concitado la presencia este jueves en Mérida de una nutrida representación de las artes escénicas del país, que ha ido desfilando en un photocall previo a la gala en el que se ha podido ver, además de a los galardonados, a actores como María Adánez, Fernando Ramos, Mónica López, Ernesto Alterio, Unax Ugalde, Pastora Vega, Carmen Machi, Juan Echanove, Hugo Silva o Paco Tous, y otras personalidades del mundo del arte, como el bailarín Rafael Amargo. Muchos de ellos han participado activamente en la gala encarnando a los dioses del Olimpo para entregar los galardones a los premiados, mientras que el conductor de la ceremonia ha hecho las veces de Emperador Augusto, fundador de Emerita Augusta, y a cuya figura ha estado dedicada la gala con motivo del bimilenario de su muerte, diseñada por el realizador Manuel Palacios.

Además del Premio Emérita Augusta 2014 a Concha Velasco, el único que concede directamente el Festival de Mérida, han sido galardonados en esta tercera edición de los Ceres la obra «Misántropo», de Kamikaze Producciones como Mejor Espectáculo; Magüi Mira, Mejor Directora por «Kathie y el hipopótamo» y «En el estanque dorado»; Kiti Manver como Mejor Actriz por «Las heridas del viento» y como Mejor Actor Llúis Homar por «Tierra de nadie».

En el apartado de la escenografía, el premio ha sido a Max Glaenzel, Mejor vestuario para Tatiana de Sarabia por «En un lugar del Quijote», Mejor Iluminación para Valentín Álvarez por «Los Mácbez» y la Mejor Caracterización para Garbiñe Insausti por «André y Dorine». El Mejor Autor ha sido Jordi Galcerán por «El crédito» y la Mejor Trayectoria Empresarial, la de Andrea D’Odorico. Finalmente los tres últimos son el Premio de la Juventud para la actriz María Ordóñez por «El Eunuco», el Premio del Público del Festival de Mérida, también al «El Eunuco», una coproducción del Festival de Mérida, con Mixtolobo, Labasca 64 y Ciclán.

Algunos de los actores han aprovechado la oportunidad para lanzar mensajes en favor del teatro. Este ha sido el caso de la joven actriz María Ordóñez, que ha despedido su turno de agradecimientos con un «¡Viva el teatro!». Otros, como Lluis Homar, quien se ha mostrado muy emocionado por el premio, especialmente por lo que le ha aportado en el plano personal, ha destacado en declaraciones posteriores a los medios la relevancia que en tan poco tiempo han tomado los premios Ceres en el panorama teatral español, y ha celebrado la labor de difusión que realizan de las artes escénicas. Muy emocionada también se ha mostrado Magüi Mira, quien ha animado a sus compañeros de profesión a seguir contando «historias de hoy» a los «miles de espectadores» que tiene el teatro. «Contar historias, eso es el teatro», ha dicho, siguiendo con este mismo discurso Andrea D’Odorico, quien ha defendido que sin cultura ni teatro «no hay desarrollo ni progreso, ni felicidad». «No nos arrebatéis la felicidad», ha pedido a los «gobernantes de este país».