Llega al Teatro La latina de Madrid el relato sobre la vida y la profesión de la actriz, con música y cierre de baile

Escrita por Juan Carlos Rubio y dirigida por José María Pou la obra, que fue inicialmente concebida como «algo pequeño» en la línea del monólogo y que se ha convertido en algo «enorme», según Pou. «Su vida tomará vida encima de un escenario», señala el director y actor en referencia a un texto que, lleno de «aventuras» profesionales y experiencias personales y aderezado con una música «fantástica», tiene carácter inédito por lo «distinto» de su proceso de creación, «de ida y vuelta», que se ha plasmado en una dramaturgia que a la actriz le ha costado «mucho», según ella reconoce.
Se ha partido de todo el material publicado sobre la actriz y sus trabajos, así como de conversaciones con la propia Velasco, para elaborar un texto final, el que ella interpreta y que, además de constantes recuerdos de Valladolid, le ha devuelto a la actriz el estado de nerviosismo más grande de los experimentados a lo largo de su carrera.
«La responsabilidad es enorme», reconoce la actriz, quien con el aval del apoyo recibido durante uno de los ensayos por su nieto, canta dos temas de dos musicales de Broadway, -«venían muy bien para ilustrar el momento dramático», aclara Pou-, que le han costado mucho, una versión a caballo entre el rock y el rap de «Mamá, quiero ser artista» que constituye una joya, y cierra con una coreografía preciosa y exquisita de Joan María Segura.
Durante una hora y 45 minutos Concha Velasco permanece en el escenario. La función tiene «muchos años por delante», según Pou, no sólo por la cantidad de material que se ha quedado fuera del relato final, sino por dos de las frases que la propia actriz pronuncia a lo largo de su interpretación: «mientras tenga fuerzas seguiré desfilando» y «aquí estoy, no me voy, aquí estoy».