Cuatro historias interrelacionadas sobre cuatro presos con un permiso penitenciario de 48 horas

El sábado pasado terminó, al cabo de seis semanas de trabajo repartidas entre Roma, Pescara y Latina, el rodaje de «Il permesso», segundo largometraje como director, tras «La mossa del pinguino», del actor Claudio Amendola (visto en «Suburra»), protagonizado por Luca Argentero, Giacomo Ferrara, Valentina Bellè y el propio Amendola.

Claudio Bonivento y Federico Carniel producen la película, adaptada a partir de un tema de Giancarlo De Cataldo (el magistrado y escritor de Romanzo criminale»), que firma el guion junto con Roberto Jannone y Claudio Amendola y que relata cuatro historias verdaderas de detenidos: tres hombres y una mujer de edades y clases sociales diferentes a los que el juez supervisor de sus respectivos casos les otorga un permiso para salir de la cárcel durante 48 horas.

Las cuatro historias se interrelacionan entre sí y tienen como denominador común la sinceridad de los sentimientos positivos de sus protagonistas. Luigi (Amendola), un preso de unos 50 años de edad condenado por doble homicidio, está cansado, busca paz y encontrará la fuerza para actuar a raíz del deseo de dar a su hijo una vida diferente. Donato (Argentero), de 35 años de edad, es un condenado inocente que cumple su condena encubriendo al verdadero culpable; la rabia lo llevará a buscar venganza contra quien lo encerró en la cárcel, lejos de la mujer que ama. Rossana (Bellè), de 25 años de edad, hija de una diplomática detenida por tráfico internacional de estupefacientes, nunca ha terminado de adaptarse a una vida ya predispuesta y su rebelión la llevó al lado opuesto de lo que su familia habría deseado para ella. Por último, Angelo (Ferrara), de 25 años de edad, es un chico de la periferia condenado por secuestro que se dedica en la cárcel a estudiar y tratar de construirse una nueva vida a partir de sus ganas de reconquistar a su ex novia.

El director de fotografía es Maurizio Calvesi (nominado este año a los Nastri d’Argento por «Non essere cattivo» y «Le confessioni»); la escenografía corre a cargo de Paki Meduri (nominado a los mismos premios por «Alaska» y «Suburra»), y el montaje, de Roberto Siciliano.