MARÍA CASAL DIRIGE, ESCRIBE Y PROTAGONIZA «LOBAS» UNA DIVERDIDA MIRADA A LOS AMORES QUE MATAN

Escrita, dirigida y protagonizada por María Casal, acompañada en el elenco por Lino Ferreira, Irene Escolar, Luis Bermejo y Miranda Gas, «Lobas» se presenta como una comedia en dos actos que se separan año y medio entre sí. Sara (María Casal) es una mujer arrogante, acostumbrada a salirse con la suya, trabaja como directora de casting. Hace las cosas a su manera y ha trepado desde abajo. Manuel (Mario Sánchez) es su joven amante, un guapo camarero con sueños de convertirse en actor, seductor e inocente. Una relación que a ambos conviene, aparentemente. Aparece Emilia (Luisa Fernanda Gaona), madre de Manuel, excéntrica y cariñosa, cuyo único propósito es hacer feliz a su hijo, o al menos, eso dice… Cada uno va persiguiendo su objetivo y nadie es del todo lo que parece. Todos quieren ganar, todos quieren cazar, todos quieren alimentarse, todos quieren sobrevivir. La arrogancia, la inocencia y la picardía, se levantan y destapan otras maneras que estaban debajo.
La obra, que este jueves 5 de junio llega al Teatro Fernán Gómez de Madrid, Centro Cultural de la Villa donde permanecerá hasta el 29 de este mes, presenta 80 minutos al servicio del humor más ágil, diálogos fulminantes, y rápidos…. Nada queda fuera del punto de mira de «Lobas” a la hora de desgarrar y triturar al enemigo, siempre con talante sutil, con ganas de hacer reír. Y sorpresas.

Dos lobas y un cordero en esta caricatura sobre el amor, las relaciones, la maternidad, el paso de los años, la ambición… Una comedia en tono de humor ágil e impetuoso para tres personajes: Sara, Emilia y Manuel. En Lobas nos reímos del miedo, de la pérdida del amor, de un pasado doloroso, de lo que pudo ser y, seguramente, ya nunca será… Nos atrevemos a no tomarnos en serio cuando enseñamos las heridas, las vergüenzas, las imperfecciones, los daños. Tomamos con humor ese poquito de orgullo que todavía nos queda, pero no sabemos qué hacer con él. Cuando todavía nos queda un poco de ingenuidad… Entonces la risa se vuelve más profunda, más sanadora, más universal… más de todos.