«Pareja abierta», de Dario Fo, se estrena en el Nuevo Teatro Alcalá de Madrid

El teatro de Darío Fo invita a la reflexión y a la risa inteligente. Sus obras están llenas de revoluciones de supermercado, de mujeres al borde de un ataque de nervios perseguidas por el machismo y el sistema, de policías enloquecidos y medio chiflados, en todo caso esperpénticos, reflejo de la turbia sociedad que representan. De «Muerte accidental de un anarquista» Darío Fo describe la actualidad con la pluma de un clásico, es un Calderón de la Barca italiano e italianizante, bufonesco: irrepetible. Es, desde hace muchos años, un clásico en camiseta y con barriga. Con un talento desatado.
En la memoria queda grabado el estreno en 1980 de «Aquí no paga nadie» en el teatro Marquina de Madrid, montaje en el que destacó la interpretación colosal del personaje del policía anfetamínico y dulcemente malvado. Aquella función era lo que entonces se llamaba «una creación colectiva»: en el programa de mano no figuraba el nombre de los actores. Pero trascendió quién era el intérprete sensacional del policía: Rafael Álvarez «El Brujo».
Ahora llega «Pareja abierta», otra de las obras cumbres de Darío Fo, escrita a mediados de los años 80, al Nuevo Teatro Alcalá de Madrid, interpretada por José Tornadijo y Mabel del Pozo. Darío Fo elaboró esta obra en colaboración con su compañera de toda la vida, Franca Rame, una historia revestida de humor sobre el machismo que termina por destrozar y anular a la mujer.
«Pareja abierta», ese juego macabro a vida o muerte en el que tan peligroso es un secador como una pistola, ha tenido numerosas versiones, muchísimas interpretaciones, desde que se estrenó en su día protagonizada por sus propios autores. En esta propuesta se acentúan los elementos de humor y comedia contenidos en el texto, pero las escenas de violencia y dominación intelectual y física del hombre hacia la mujer aparecen expuestas con crudeza e incluso con angustia. Excelente la interpretación de ambos. El hombre, cínico y cruel. Ella encuentra oxígeno en la trampa macabra que le había propuesto su marido. Julia lo dice en un momento de la obra: «Para que una pareja abierta funcione tiene que abrirse sólo por la parte del marido, porque si se abre también por la parte de la mujer hay corriente…”.