HARITZ ZUBILLAGA DEBUTA TRAS LA CÁMARA CON ESTA CINTA DE TERROR, CUYO RODAJE ACABA DE FINALIZAR

Dirigida por el debutante Haritz Zubillaga, la película muestra como, vestida para la ocasión con un elegante traje de noche, Amanda entra en la enorme y lujosa limusina que espera aparcada frente a su casa para llevarla a la gala en la que recogerá un premio a su trayectoria como actriz. De pronto los cristales de las ventanillas se tintan de negro, el móvil de Amanda queda deshabilitado y no puede abrir ninguna de las puertas. Y una voz, distorsionada por un filtro metalizado, le pide por favor que deje de intentar romper cualquiera de las ventanillas, va a ser imposible, eso también lo había previsto. Será mejor que asuma cuanto antes que está atrapada ahí dentro. A partir de ese momento, si Amanda no quiere que pasen cosas más desagradables de lo estrictamente necesario, deberá durante el resto de la noche cumplir con todo lo que la voz le vaya ordenando.

Según el director, el filme «retuerce los elementos mínimos con los que está elaborado su argumento, hasta que la historia, planteada como un laberinto de espejos, se refleja a sí misma con una perturbadora simetría. Como en un reflejo, todo es mitad verdad y mitad mentira”, para narrar una historia de reflejos, «reflejos que nos muestran nuestra propia imagen atrapada en un mundo de aspiraciones inalcanzables y que desde ese otro lado nos devuelven la mirada, una mirada oscura”.