LA OBRA, QUE SE PRESENTA EN EL MARCO DEL FESTIVAL DE OTOÑO, HABLA DE LA FUSTRACIÓN DEL SER HUMANO

Goebbels ha explicado en Madrid que el proyecto surgió del interés del Hilliard Ensemble (formación conocida por interpretar música medieval y renacentista) de dar el salto a los escenarios. Dos tenores, un contratenor y un barítono protagonizan ahora esta obra sin trama lineal que sólo completa su significado al ser vista y escuchada. «A diferencia de los cantantes de ópera convencionales, ellos ofrecen algo diferente. Su presencia escénica es muy discreta y sus cuatro voces unidas hacen una quinta voz que resuena mucho más que cada una por separado», ha dicho el compositor y director.
La función consta de tres individuales, «vinculados por el tema del fracaso». «La primera es un poema, la segunda una historia y la tercera, muy difícil de clasificar, algo parecido a una letanía utópica», en palabras de Goebbels.
La idea de conseguir que el público «sea quien lleve las riendas», preside el montaje arropado con textos muy concretos elegidos por Goebbels de T.S. Eliot, Maurice Blanchot, Samuel Beckett y Franz Kafka. «Todos ellos, de formas bien distintas, hablan en cambio de una misma cosa: como definir al ser humano», afirmó. «he descubierto además que cuando se le ofrece al público la posibilidad de descubrir algo por sí mismo, se siente muy motiva», añadió dando así un papel clave al espectador.
OBRA MUY TRANQUILA
Heiner Goebbels, que desde hace dos años lleva ensayando esta obra, la la ha definido como su trabajo «más tranquilo. No hay en ella muchos sonidos salvo los vocales cuando los hay y es una obra frágil pero no puede decirse que sea triste o depresiva». Asimismo, el compositor ha dicho que la música la compone siempre durante el proceso creativo, nunca antes de él, lo que le permite «mantener abiertas todas las opciones y hacer los cambios que se deseen». Esta forma de trabajar alejada de los convencionalismos no le ha impedido, sin embargo, ser muy respetuoso con los textos sobre los que ha trabajado en «I went to the house but did not enter». Según ha comentado, «normalmente se suele tomar un texto e incorporarlo a la estética del director. Yo he evitado esto respetando la sintaxis y la música de los propios textos», explicó. «He querido dedicar un especio importante a la gran literatura y compartirlo con el público».
Si algo preside este espectáculo es que Goebbels quiere hacer ver al público que la obra «no va de enterarse. El espectador debe aceptar que son cosas que no se comprenden porque, a mi juicio, la comprensión es la muerte del arte», aclara. En este sentido, para el director alemán el teatro «debe sorprender al público y ser imposible de explicar».
Por otro lado, Heiner Goebbels señala que su intención es «preservar la calidad de la lectura en el teatro. Cuando uno lee su imaginación acústica y visual es muy rica. Pero cuando se escenifican los textos muchas veces esas ideas quedan reducidas a la visión del director o a la interpretación del actor. Esto nos priva muchas veces de nuestra imaginación. Yo intento mostrar un texto que no cierre esas opciones», asegura.