una mirada transversal al cine y el teatro con la revisión del pasado como premisa obsesiva en el certamen Veo de Valencia

En Argentina, en los años cincuenta, antes de cada proyección de cine, los espectadores asistían a números en vivo de pequeños espectáculos de variedades que duraban alrededor de 15 minutos. Cantantes de ópera, amaestradores de perros y pianistas animaban la espera de la audiencia. Federico León se sirve de ese capítulo de la Historia de su país en que cine y teatro convivían en el mismo espacio para su obra «Yo en el futuro».
El dramaturgo, director e intérprete bonaerense reconoce que siempre se ha servido de procedimientos cinematográficos para las obras de teatro y de elementos escénicos para sus películas. «Me interesa observar una disciplina artística desde otra”, resume.
Federico León tardó tres años en armar el montaje. El proceso incluyó seis meses de casting en los que el equipo realizó pruebas a alrededor de un millar de actores. «Nunca dediqué tanto tiempo a la búsqueda de un intérprete. Necesitábamos a tres ancianos y a tres niños que fueran muy parecidos a los tres actores jóvenes con los que escribí la obra”, explica León.
Yo en el futuro es el intento de tres ancianos de repetir videos familiares de su infancia y juventud. Como si de un juego de cajas chinas se tratara, la obra se convierte en una obsesiva recreación del tiempo: «Cuando tenían 10 años, los ancianos de la obra filmaron una salida al cine. Después se grabaron con sus familiares en el comedor viendo en una pantalla la función de cine que vieron la semana anterior. En los años setenta, cuando ya tienen 30 años, se ven a sí mismos en aquel comedor. Y hoy en la actualidad, están en el teatro viendo toda esta cadena de miradas. Al mismo tiempo el público mira a los actores que de espaldas a la platea observan las sucesivas proyecciones de sí mismos”, enumera el director.
En un principio, la idea era trabajar con cámaras originales. Después de algunas pruebas, el equipo se percató de que la calidad se iba deteriorando, así que finalmente la grabación se realizó en vídeo emulando cada uno de los formatos (ocho milímetros, Súper 8 y vídeo).
Realidad y ficción, infancia y madurez, experiencia y repetición se hermanan en este espectáculo en el que todo está desplazado de lugar, pero sobre todo, de tiempo. «La obra es una reflexión sobre la acción de mirar. Quién mira a quién en distintas épocas hasta que como en un sueño o una pesadilla se pierde la temporalidad”.
«Yo en el futuro» ha sido aclamada en los festivales de Aviñón, Bruselas, Turín, Graz y Munich. «Se trata de una obra universal, en el sentido de que puede suceder en cualquier lugar del mundo. Habla sobre el tiempo, el infinito y la revisión”, concluye su autor.