EL ACTOR ESTRENA EN EL TEATRO MARÍA GUERRERO DE MADRID UN CRUCE DE MISTICISMO Y HUMOR

Este espectáculo se inscribe en el ámbito propio de la juglaría, con el humor, la vitalidad y el ritmo propios de la comedia, pero al mismo tiempo con una fuerte carga poética, por el lenguaje propio del texto y la ternura y simbolismo de alguna de sus situaciones. Una extrovertida ceremonia popular con la frescura y espontaneidad que le confiere al teatro la risa y la sensualidad del contacto inmediato con el público, pero con cierto aire de exaltación mística… Un relato, a veces sencillo y silencioso, pero también en un ambiente de fiesta, compartido y vivido como una ceremonia mágica.
El espectáculo que cierra una trilogía junto con «San Francisco, juglar de Dios» y «El ingenioso caballero de la palabra». Los tres espectáculos se basan en antiguas técnicas de transmisión y narración oral. El humor es una nota dominante en ellos. Versan sobre temas que han dejado una fuerte huella en la memoria y la imaginación colectiva. Se nutren por igual de la «tradición de la palabra», por decirlo así, insisten de forma especial en la fuerza viva de la palabra hablada frente a la tradición de la palabra escrita y su ascendente en el teatro. Así mismo, la confrontación (y a veces la interconexión o incluso la síntesis) de estas dos tradiciones y el reflejo de sus contenidos en la imaginación popular (en la forma de cuentos, leyendas y otros temas objeto del arte de los antiguos juglares) es también un factor común a ellos. El estudio de la obra de Dario Fo, teórica y

práctica –especialmente la puesta en escena de San Francisco, juglar de Dios– ha-ejercido una influencia decisiva y muy visible en el desarrollo de estos trabajos y en su visión conjunta como trilogía.
«San Juan es el Evangelio estético y místico, inspirado en el Cantar de los Cantares», dice Rafael Álvarez El Brujo. Esto es lo que descubrió tras leerlo detenidamente y después de un retiro en la Abadía de Silos donde ha hecho «grandes amigos» y ha comprobado que «los Evangelios están llenos de ternura y amor». «Son textos increíbles aunque han estado mediatizados por una educación religiosa que ha limitado su verdadera luz», dice. «Yo creía, por lo que me han transmitido en mi educación, que la religión católica era de tinieblas y se lo comenté al abad de Silos. Me contestó que sigue siendo así pero que la luz brilla en las tinieblas», desvela el actor.