«EL ACTOR Y EL HOMBRE” RECOGE FOTOGRAFÍAS, ARCHIVOS AUDIOVISUALES INÉDITOS Y DIVERSOS OBJETOS PERSONALES

Paco Rabal fue siempre un enamorado del Festival de San Sebastián. El certamen le dio su primera Concha de Plata al mejor actor en 1953 y en 2001, apenas un mes después de su muerte, el Premio Donostia, que recogió su nieto Liberto. Según recuerda su viuda, sus últimas palabras antes de fallecer sobre el cielo de Burdeos, cuando regresaba del Festival de Montreal fueron: «y ahora nos queda San Sebastián”.

La exposición que se puede visitar en los locales de las Salas Kutxa Boulevard, recoge fotografías, archivos audiovisuales inéditos, grabados por el propio Paco Rabal en súper 8 y diversos objetos personales, como un reloj heredado de su abuelo, su libro de cabecera («Mi último suspiro”, de Luis Buñuel) o la chaqueta que llevaba en «Viridiana”. Unos elementos que permiten al visitante hacer un recorrido por la vida y la filmografía del actor.

INTERNACIONAL

Nacido en 1926, Paco Rabal entró por primera vez en un estudio de cine como aprendiz de electricista, lo que le proporcionó sus primeros papeles como figurante. Aún pasaría algún tiempo hasta que se convirtiese en el galán de moda del cine español. En 1959 protagoniza en México «Nazarín”, bajo la dirección de Luis Buñuel, con el que entabla una fuerte amistad que durará toda la vida.

Con más de 200 películas a sus espaldas, Paco Rabal fue consolidando poco a poco su faceta como actor hasta alcanzar, en sus ultimas interpretaciones, la cima de su carrera, a la vez que se convertía en uno de nuestros actores más internacionales y en uno de los mejores del cine europeo.