Maria Luisa Merlo, Miriam Díaz Aroca y Jorge Roelas rotagonizan la obra de Juan Carlos Rubio

«100 metros cuadrados» es una historia de amistad y soledad a partir de una ficción sacada de la más cruda realidad que constituye un «drama aliñado con humor» que se estrena en San Javier ante los ojos atentos del director, que durante esta semana imparte un curso de escritura teatral dentro de las actividades paralelas del Festival, donde ya se han podido ver otras obras suyas como «Arizona».
Tal y como Juan Carlos Rubio hizo en «Arizona», sobre las patrullas de voluntarios en las fronteras de Río Grande, en Estados Unidos, bucea en los periódicos para elaborar una ficción a partir de una noticia a modo de reflexión que expone al público desde el escenario.
«100 metros cuadrados» surge a partir de un anuncio en un periódico para la venta de un piso con inquilina incluida, y el propio Juan Carlos Rubio acompañó a un amigo interesado a ver el piso cuya propietaria, una señora mayor, lo vendía con la condición de ocuparlo hasta su muerte.
Maria Luisa Merlo da vida a Lola, la propietaria del piso, una mujer de 70 años operada en dos ocasiones del corazón y que a pesar de fumar y beber a placer no parece flaquear, mientras que la joven compradora, Miriam Díaz-Aroca, Sara en la ficción, que quiere aprovechar el buen precio y la situación del piso de 100 metros cuadrados, ve como su propia vida se complica por minutos. Jorge Roelas entra y sale en la historia aportando el humor con el que Rubio suaviza el drama de estas dos mujeres que acabarán unidas por una amistad que no estaba prevista.
El montaje está producido por Txalo Producciones, Cinco Jotas y Vértigo, y cuenta con la escenografía de José Luis Raymond que se ha decantado presentar los 100 metros cuadrados de piso, casi desnudos, huyendo del decorado realista.