BILL FORSYTH, PAT O’CONNOR, MICHAEL PALIN Y KENNITH TRODD DEBATEN SOBRE LA IDENTIDAD DE LA CINEMATOGRAFÍA DE SU PAÍS

Superditado durante varias décadas al cine estadounidense, en los últimos años, con directores como Kenneth Branagh o Ken Loach como punta de lanza, el cine británico se ha mostrado con todo su vigor y con unas señas de identidad propias. El Festival de Cine de Turín, que se prolonga hasta el próximo sábado 29 ha mantenido un encuentro con un grupo de cineastas británicos, directores, productores y actores que han pasado revista a la actual situación de la cinematografía de su país.
El ex Monty Phyton Michael Palin ha recordado como este renacimiento «surgió en un momento de una gran intensidad creativa, en el que todos éramos conscientes de hacer algo como alternativa al momento político que se vivía, pero sin estar en ningún momento agrupados como grupo de presión». Palin reconoció un cierto paralelismo con el inicio del Free Cinema a principios de los 60 con Karel Reisz y Michael Anderson como puntas de lanzas. «Los Monty Phyton éramos muy conscientes tanto de la realidad de nuestro país como de cine, surgiendo un sentimiento nacional común hacia aquello que estaba sucediendo».
El director Pat O’Connor recordó como para hacer «Cal», en 1984 tuvo fuertes discusiones con el productor David Puttnam «porque quería como protagonista a Helen Mirren, actriz hoy muy conocida pero entonces no tanto, aunque con igual talento entonces y ahora. Finalmente se impuso mi razonamiento y la tuve sin demasiados problemas». Por su parte el director y productor Bill Forsyth ha reconocido no saber que es esto del renacimiento del cine británico: «es algo que he descubierto leyendo el programa del Festival». Forsyth ha reconocido la importancia de la televisión en esta eclosión de los 80, «aportando nombres como Ridley Scott, que venía de la televisión y que hoy es uno de los grandes del cine mundial».
Frente a la afirmación de Michael Palin de que hoy no sería posible hacer en Gran Bretaña una película como «El sentido de la vida» porque «ha cambiado el contenido, el espíritu y el punto de vista, tanto de los cineastas como del público, Kenith Trodd ha asegurado que «la comedia británica sigue existiendo con enorme éxito. Hay programas de televisión satíricos, casi anarquistas, de gran audiencia. Pero recientemente se ha dado el caso de dos cómicos que han sido vetados por lo que decían, superando la decencia pública, lo que ha provocado un gran debate nacional».