LA DISCUSIÓN ENTRE EL GOBERNADOR NAZI EN EL PARÍS OCUPADO Y EL CONSUL DE SUECIA, POCAS HORAS ANTES DE LA ENTRADA DE LOS ALIADOS, CUANDO HITLER ORDENA DESTRUIR LA CIUDAD

La película es una adaptación de la obra de teatro homónima que constituye un brillante tete a tete entre André Dussollier como el consul sueco, y Niels Arestrup. En un encuentro con los medios y fotógrafos, Volker Schlöndorff ha respondido a las preguntas de la prensa y ha expresado emocionado su amor por la capital francesa. «Llegué a París con dieciocho años y me llevé una alegría, ya que era la primera ciudad que visitaba y que no estaba destruida por el conflicto de la Segunda Guerra Mundial’, expresó Schörndorff, añadiendo que «Diplomatie» es «una celebración, una carta postal dirigida al espíritu de la capital francesa».

Posteriormente ha relacionado su película con el valor de la intrahistoria. «La historia mundial está protagonizada por pequeños personajes que no son Hitler, Mao o Stalin. Me parece muy interesante esta peculiar visión de los hechos históricos que le suceden a gente que no tiene ningún tipo de responsabilidad frente al momento que le ha tocado vivir”, ha afirmado Schlöndorff.

Schlöndorff ha dado su particular visión de los poderes que nos gobiernan. «Los políticos solo piensan en las próximas elecciones y los líderes no quieren compartir su poder». También ha analizado los actuales conflictos internacionales. «Es imposible explicar nada a alguien que ostenta el poder. Si nos vamos al caso de Ucrania, solo se puede resolver por la diplomacia. Y no hay buenos diplomáticos hoy día. En el caso del Estado Islámico, solo lo puede arreglar Dios”.

Por último, haciendo gala de su particular estilo del humor, Schlöndorff ha explicado a los periodistas su método de hacer cine. «Siempre que voy a un concierto de música clásica solo me fijo en el director. Hay muchos parecidos entre dirigir cine y dirigir una orquesta”.

También este domingo se ha proyectado la estadounidense «Whiplash», de Damien Chazelle, protagonizada por Miles Teller y J.K. Simmons. La película sigue a Andrew Neiman, un joven y ambicioso baterista de jazz, absolutamente enfocado en alcanzar la cima dentro del elitista conservatorio de música de la Costa Este en el que recibe su formación. Marcado por el fracaso de la carrera literaria de su padre, Andrew alberga sueños de grandeza, ansía convertirse en uno de los grandes. Terence Fletcher, un instructor bien conocido tanto por su talento como por sus aterradores métodos de enseñanza, dirige el mejor conjunto de jazz del conservatorio. Fletcher descubre a Andrew y el baterista aspirante es seleccionado para formar parte del conjunto musical que dirige, cambiando para siempre la vida del joven. La pasión de Andrew por alcanzar la perfección rápidamente se convierte en obsesión, al tiempo que su despiadado profesor continúa empujándolo hasta el umbral de sus habilidades… y de su salud mental.

Acogida también con grandes aplausos, «Whisplash» rtrata un tema recurrente, la competitividad y el triunfo a cualquier precio, en un interno insólito, el de un pequeño grupo de músicos de jazz.