EL CONCIERTO CINEMATOGRÁFICO HA RECORRIDO DIFERENTES CIUDADES EUROPEAS

En una sala llena y en silencio, con sólo un foco cenital de tenue luz azul sobre dos guitarras y una silla, subió al escenario el prestigioso guitarrista neoyorquino y, sin decir una palabra, comenzó la interpretación de la partitura compuesta expresamente para acompañar a este mítico largometraje de 1920.
Cada escena, teñida de diferente color primario según su significado (juego cromático con filtros que la hizo merecedora en su época de la fama que aún hoy tiene), se veía reforzada por una composición improvisada a medias en la que Gary Lucas se sirvió de una guitarra eléctrica y una acústica que alternó a lo largo de toda la proyección.
Este concierto cinematográfico ha sido llevado por el músico a Austria, Praga (capital del mito del golem), Venecia, ahora Valladolid… Y cada vez, como indicó el artista una vez terminaron los largos aplausos finales, es una composición distinta y nueva que sigue disfrutando como el primer día.