EL ACTOR RECIBE UN GALARDÓN ESPECIAL POR SU TRAYECTORIA Y ESTRENA SU NUEVO TRABAJO COMO DIRECTOR, «WILDE SALOMÉ»

Al Pacino, de 71 años, que ha llegado al Lido veneciano acompañado de su novia, la argentina Lucila Sola, ha recibido elpremio Jaeger-Le Coultre Glory to the Filmmaker 2011, un galardón que otorga la Mostra de Venecia a un artista que ha dejado una marca original en el cine contemporáneo. Honesto pero sabedor de su encanto, Pacino ha conquistado a todos en Venecia con sus bromas entre líneas y hasta con su aspecto, con el pelo alborotado y camisa de seda brillante, que parecía sacado de uno e sus éxitos de los años setenta. «He hecho cosas que me gustaría no haber hecho, muchas cosas. Pero así es como son las cosas y todos lo sabemos», ha afirmado el actor.
«Esta noche voy a recibir un premio del que no conozco muy bien los detalles», ha dicho honestamente el actor, que sin embargo ha agradecido que fuera por su labor como realizador, algo que empezó hace 25 años cuando decidió comenzar a filmar las cosas que le gustaban: «Me enamoré de la idea de hacer una película, es algo mágico para mí», ha explicado Pacino, que ha reconocido que en aquella primera etapa realizo cinco o seis filmes que están bien guardados y que nunca exhibirá, «al igual que mis pinturas», ha agregado ante los medios de comunicación.
Sobre «Wilde Salomé», presentado fuera de concurso, una historia entre el documental y el drama, Pacino lo ha difinido como «el filme más personal que he realizado en mi vida». «Wilde Salome», protagonizado por la joven actriz estadounidense Jessica Chastain, es un proyecto muy similar a «Looking for Richard», en el que muestra cómo pone en pie la obra de Oscar Wilde, protagonizada por él mismo y por Jessica Chastain.
Pacino decidió hacer esta «Wilde Salome» cuando conoció a Jessica Chastain y la encontró perfecta para el papel. Pero una vez iniciado el rodaje, se bloqueó, así que decidió parar cinco meses antes de ver de nuevo el material que ya había rodado. «Entonces sí supe lo que tenía que hacer». Y lo hizo en apenas una semana y media. El problema, explica con sorna, fue la falta de guión. «Recomiendo tener un guión, a mí mismo también», ha afirmado ante un público entregado.
Pacino ha querido mostrar al gran escritor que fue Wilde, un genio «que fue apartado antes de que se le comprendiera». De ahí que en su película mezcla el proceso teatral, con una visión de la vida de Wilde, del que visita su lugar de nacimiento, en Irlanda, la casa en la que vivió en Londres y en la que murió en París. También es una historia de lujuria y codicia, un trabajo experimental en el que Pacino mezcla cine, literatura y reflexiones sociológicas.
«No sé si podría definirse como una ficción o un documental, no sé, estoy confundido», reconoció el legendario actor, formado en el «Actors Studio», de Nueva York, e intérprete del inolvidable Michael Corleone en El Padrino, de Francis Ford Coppola. El cineasta ha explicado que dirigir cine es para él una pasión íntima, como sus pinturas: «Cuando empecé a dirigir la magia de las películas entró en mi vida. Yo me enamoré de la idea de hacer mis películas: entonces hice como 5 ó 6 que nadie ha visto, ni nadie verá. Como mis cuadros”.