lA PELÍCULA, PRESENTADA EN cANNES SUPONE una road movie nostálgica e INICIÁTICA

«This Must Be The Place» es ante todo la historia de un flechazo cinematográfico. Estamos en 2008, en pleno Festival de Cannes, y Sean Penn acaba de enfundarse el traje de Presidente del Jurado. El actor, galardonado con el Prix de Interpretación Masculina en 1997 por «She’s So Lovely» («Atrapada entre dos hombres»), siente un auténtico flechazo por «Il Divo», el último largometraje de Paolo Sorrentino presentado en Competición. La película, que es un retrato corrosivo de los últimos años en el poder del antiguo presidente del Consejo italiano Giulio Andreotti, obtuvo el Prix del Jurado. Por iniciativa de Sean Penn, la idea de una colaboración entre los dos hombres comenzó a tomar forma.
Harían falta tres años para descubrir el fruto de este trabajo en las salas oscuras. Sean Penn interpreta a Cheyenne, una estrella del rock nostálgica que decide abandonar su retiro irlandés para encontrarse con Aloise Muller, un antiguo oficial de las SS culpable de haber torturado a su padre sesenta años antes en el campo de Auschwitz. Un viaje iniciático tras las huellas del pasado que le llevará a descubrirse a si mismo.
Para compartir el cartel junto a Sean Penn, Paolo Sorrentino, que firma con «This Must Be The Place» su primer largometraje en inglés, recurrió a Frances McDormand («Agenda oculta», «Más allá de Rangún», «Fargo») y a Harry Dean Stanton, que ya había dado la réplica al actor estadounidense en «Atrapada entre dos hombres». La banda sonora original de la película, cuyo título se inspira en una canción del cuarteto estadounidense «Talking Heads», ha sido confiada al ex-líder del grupo, David Byrne..