La diseñadora de vestuario ha sido galardonada por dedicar su actividad profesional al cine español con rigor, elegancia y creatividad

La es tradición que el Premio Nacional de Cinematografía se entregue cada año en el marco del Festival de San Sebastián.
El acto ha tenido lugar este sábado en el Museo San Telmo de la capital guipuzcoana en el marco del 60 Festival Internacional de Cine, en presencia del alcalde donostiarra, Juan Karlos Izagirre, la presidenta del Parlamento vasco en funciones, Arantza Quiroga, la de las Juntas de Guipúzcoa, Lohitzune Txarola, o el delegado del Gobierno central en Euskadi, Carlos Urquijo.

Yvonne Blake lleva cuatro premios Goya y un Óscar en su haber. La premiada ha agradecido a los miembros del jurado del Premio Nacional de Cinematografía que le hayan entregado este galardón convirtiéndose en la séptima mujer en recibirlo, la primera no actriz, así como a la Academia de Cine». La premiada ha recordado que llegó al aeropuerto de Barajas en Madrid por primera vez en 1968 con «una minifalda tan mini, mini, que el Guardia Civil con bigotes» que le atendió se quedó «patidifuso» y ha apuntado que quién le iba a decir entonces que «44 años después iba a estar en este hermoso festival de cine rodeada de colegas de la profesión y recibiendo esta maravillosa distinción». «Ni Dios», ha añadido. Blake ha destacado que es «un honor» para una española «adoptada y adaptada», ser distinguida con este Premio recibido por «grandes» y ha afirmado que no piensa marcharse de España «por mucho que nos rescaten». «El cine español tiene industria española para rato», ha subrayado. Finalmente, ha confesado que para ella es «un honor añadido» ser la primera mujer no actriz en recibir este reconocimiento.
«Ya sé que no soy una femme fatale de portada de Hola, pero leches, soy una «femme» que tiene un trabajo que muestra que detrás de la cámara también hay algo de talento y de buen hacer en el cine español, así que comparto este Premio con mucho gusto y orgullo con todas las mujeres técnicas en nuestro cine, nosotras también contamos, que quede claro», ha concluido.

El ministro Wert ha resaltado los «grandes méritos» que han hecho a Blake merecedora de este Premio, ya que su labor a lo largo de cuatro décadas a cargo del vestuario de diversos filmes supone un «extraordinario viaje en el tiempo y en el espacio», y ha confesado ser «un gran admirador» de su trabajo, especialmente en la película Superman a la hora de llevar a la gran pantalla el «espíritu» del cómic. Además, ha apuntado que con el «orgullo de ser española» del que hace gala la premiada da «lecciones muy importantes y aprovechables para nuestra cinematografía». El ministro ha destacado que Blake es un ejemplo de que el cine es «una obra colectiva» cada vez «más técnica y más compleja» a la que hay que adaptarse desde las instituciones. «Tenemos la responsabilidad de pensar en el cine como una de las grandes industrias culturales y creativas y la obligación de ser creativos para que mejore, progrese y se haga más fuerte», ha sostenido.

El ministro ha defendido la creación de una «coalición de todas las partes» de la industria y su alrededor, porque será la única manera en la que podamos no solo conseguir superar las dificultades de un momento de tensión presupuestaria y fiscal como el que atravesamos», sino realmente «encontrar las claves de desarrollo y progreso y los mecanismos para que nuestra cinematografía siga progresando, creciendo y sea capaz de darnos ejemplares tan admirables» como Blake.