«Carlotta», obra de intriga, se estrena el 13 de diciembre en el Teatro María Guerrero de Madrid

Miguel Mihura solía sentarse en Chicote junto a una chica muy guapa, de morritos y escotazo, admiración de casi todo el mundo, llamada María Antonia Abad. Dicen que fue Mihura quien le puso a aquella muchacha de nombre artístico Sarita Montiel, porque era de los Campos de Montiel, una manchega risueña y provocadora. Muchos años después, la gran Sara Montiel confesó en sus Memorias: ”A mí me desvirgó Miguel Mihura”.

Mihura fue genial en su vida y en su obra, y sus personajes se parecían a él, o él terminó pareciéndose a sus personajes. Mihura no fue un autor menor, ni convencional, ni tampoco alguien que se escudase en sus ocurrencias, sino un dramaturgo sublime. Hizo un teatro de situaciones, como en cierta ocasión destacó Elisa Ramírez, una de las actrices que mejor han sabido interpretar las comedias del madrileño genial. Porque Mihura se adelantó a las vanguardias europeas, a Ionesco y Samuel Beckett, con ‘Tres sombreros de copa’, una obra del absurdo a la que además su autor recubrió de poesía. Fue un fracaso, tardó más de 20 años en estrenarse. Entonces decidió hacer un teatro próximo al gusto del público, pero siempre colosal.
Ahora coinciden dos obras de Mihura en la cartelera madrileña, «Maribel y la extraña familia», ese enredo de amor entre ingenuos y putillas buenas, estrenada el pasado julio. Y «Carlotta», policíaca y de intriga, una de las obras en las que con mayor fuerza se percibe la influencia de Simenon en Mihura, que frecuentemente iba a las librerías para interesarse por si había llegado algo nuevo de Simenon. «Carlotta» se estena el próximo 13 de diciembre en el teatro María Guerrero de Madrid, y estará en cartel hasta el dos de febrero. El director del montaje es Mariano de Paco, un gran seguidor de Mihura, y en el elenco de actores figuran Pilar Castro, Vicente Díez, Natalia Hernández y Vicente Jiménez, entre otros. Mihura escribió «Carlotta» en 1957. El actual montaje es una producción del Centro Dramático Nacional.

Miguel Mihura salió con su teatro a la conquista de Madrid, de aquel Madrid de invierno y sangre, de frío y victoria, de enfermedades y viejas, y contrarrestó todo ello con su humor y su talento, con el perfume a modernidad de Ninette. Mihura es permanente actualidad porque se libró de la sordidez de su época escribiendo cada día mejor.