EL DOCUMENTO, SIN CARÁCTER VINCULANTE, LO FIRMAN LOS PRINCIPALES ACTORES DEL TEATRO ESPAÑOL

Con la connivencia de las principales asociaciones de productores, distribuidores, exhibidores, creadores y actores, el gremio teatral ha hecho público un documento que regula la actividad dramática con la intención de poner al día los intereses del sector. El texto no tiene rango de ley, pero si muestra las líneas maestras de la actividad escénica nacional, cuyas competencias recaen en las administraciones autonómica y municipal.

El Plan General del Teatro, que ha tardado seis años en ser aprobado, cuenta con el beneplácito del ministerio de Cultura a través del INAEM (Instituto Nacional de las Artes Escénicas y la Música) y tiene entre ceja y ceja potenciar y mejorar la difusión de las obras de los autores españoles.

OBJETIVOS MÍNIMOS

El sector quiere que haya unos objetivos mínimos de presencia de creadores nacionales en las salas de titularidad pública, algo así como la cuota de pantalla que tiene el cine español en la televisión. Para ello considera preciso un «compromiso institucional” que promueva incentivos a través de contratos-programas «hasta conseguir un determinado nivel de normalización”.

«Un ejemplo de las diferencias entre ciudades es que el año pasado el 42% de las proyecciones en Barcelona fueron de autores nacionales frente a un 15% de Madrid”, señaló Daniel Martínez, presidente de la Federación de Asociaciones de Empresas de Teatro y Danza.

DIFERENTES MEDIDAS

Otras propuestas del documento, que tendrá que ser aprobado por las consejerías de Cultura de las Comunidades Autónomas, son ordenar el marco laboral y fiscal, crear una Ley de Enseñanzas Superiores Artísticas, promover los festivales y las ferias, fomentar el teatro alternativo, infantil y de calle o difundir la dramaturgia en las televisiones públicas.

Para que todas estas medidas no queden en papel mojado, los creadores anunciaron la constitución de un observatorio que siga el desarrollo del Plan General del Teatro. Según el mismo, la dramaturgia española registra un negocio anual superior a los 160 millones y da empleo de forma permanente a más de 8.000 personas. Sin embargo, uno de los grandes déficit son las escasas ayudas públicas que recibe.