El último Bond, Judi Dench y la directora Sam Taylor Wood crean un impactante corto de dos minutos

Entre las brumas de una sombra oscura surge la figura apolínea y elegante de Daniel Craig. Sonrie levemente y camina con confianza, Una voz femenina poderosa, la de dame Judi Dech, su poderosa jefa M cuando es James Bond, miembro del servicio secreto al servicio de su Majestad con el permiso para disparar, le interroga con firmeza si a un hombre al que le proporcionantan tantas delicias las mujeres… se ha preguntado qué seria ser una».

Craig, sin sonrisa, desaparece en las sombras y la voz de Dench sigue recitando: «dos tercios de las tres de la población empelada es femenina y sin embargo percibe un 10% del salario global». De las posesiones en suelo británico, el 1% corresponde a una mujer. En todo el mundo, ahora mismo, 70 millones de niños no pasan de la educación básica y 70 millones de niñas son ausadas durante su adolescencia. Prosigue implacable dame Dench: dos de cuatro son violadas en sus cuatro primeras casas». Y hay muchas más… Craig reaparece muy maquillado, con peluca larga rubia, vestido camisero de rombos blancos, negros y marrones y zapatos de tacón. Mientras dame Dech habla, se quita la peluca y sonrie enigmáticamente a la cámara. Ha dirigido la mayor artista de vanguardia del Reino Unido, Sam Taylor Wood (que tiene porque estrenar en nuestro país «Nowhere Boy», acerca de la adolescencia dolorida de John Lennon), ha leído el texto denunciador dame Judi Dench, con guión de Jane Goldman. De imprescindible visionado.