UN ESPECTÁCULO AUDIOVISUAL CON UN PRÓLOGO, SEIS ESCENAS Y UN EPÍLOGO

La obra, que se enmarca ene la celebración del Bicentenario del 2 de Mayo y en el marco de los actos conmemorativos de la Fundación Dos de Mayo. Nación y Libertad, se desarrolla en un prólogo, seis escenas (La mañana del 2 de Mayo, El Parque de Monteleón, Los muertos, La Montaña del Príncipe Pío, El incendio y Murat) y un epílogo.

«Es una obra de exaltación de los madrileños y españoles de la época, no una obra antifrancesa sino contra el imperialismo y la fuerza”, en palabras de Tomás Marco. Según este músico, la génesis de este proyecto que le encargó la Comunidad de Madrid se halla en la película «El Dos de Mayo”, de José Buchs, a quien debía poner música. Sin embargo, el compositor propuso «utilizar una parte del film, restaurado parcialmente, para crear una obra en torno a esta fecha que trascendiera la anécdota de la película y se centrara en cómo Goya vio este momento histórico”.

El músico ha buscado en numerosas fuentes para construir el libreto que narra los acontecimientos del 2 de Mayo de 1808 en Madrid, «desde el punto de vista del pintor durante su exilio en Burdeos. Los textos proceden de fuentes históricas, cartas de Goya y títulos de sus grabados, singularmente de Los caprichos y Los desastres de la guerra, así como de poemas de Leandro Fernández Moratín, Juan Bautista Arriaza, Nicasio Gallego y Bernardo López García”.

PERSONAJES GOYESCOS

Tomás Marco aclara que el barítono Jerónimo Martín no sólo encarna a Goya, sino que también en una escena personifica a Murat, «personaje de relieve en la época. En cuanto a la soprano, he escrito su papel pensando en Ofelia Sala y está creado a su medida. Es un personaje goyesco abstracto, a medio camino entre las majas y los retratos aristocráticos, cuya misión es glosar musicalmente a la acción con arias sobre los versos escogidos. El narrador relata los sucesos y lee edictos y proclamas”.

En la obra el coro tiene una función de comentario y refuerzo musical un poco a la manera del coro griego. Y el grupo orquestal, formado por 18 instrumentos, tiene una presencia básica en la conducción y comentario de la acción.

FUERTE DRAMATURGIA

Por su parte, Guillermo Heras, que asume con ésta su cuarta colaboración con Tomás Marco, señala que esta función es una «ópera de calidad musical muy alta, un trabajo musical y vocal muy importante». Heras reconoce que se trata de un montaje multimedia, de fuerte dramaturgia que, «en ningún caso, es un trabajo virtual sino en vivo con un elenco destacado y una composición complicada”.

El director de escena comenta que las imágenes del espectáculo se estructuran en tres planos. Así, junto a los ocho minutos que dura el asalto a Monteleón de la película de Buchs se aborda también la iconografía de Goya a través de toda su pintura (grabados, Caprichos, fiestas de Madrid) y, finalmente, se expone una parte más abstracta que tiene que ver con cierta conceptualización de elementos como el fuego, la sangre, el humo o los colores de la paleta de Goya.