Julieta Serrano, Mariana Cordero y Mamen García protagonizan la obra de José Sanchís Sinisterra

El objetivo por parte de Sanchis Sinisterra ha sido ir a la esencia del original. El montaje cuenta así con la única participación de tres actrices. Julieta Serrano, Mariana Cordero y Mamen García son esas tres hermanas, Olga, Masha e Irina, que desean volver y recuperar el Moscú de su juventud. Los otros personajes de la obra de Chéjov irán mostrándose en el escenario a través de juegos escénicos provocados por las hermanas, tanto en lo espacial como en lo psicológico.
José Sanchis Sinisterra reduce «Tres hermanas» a su esencia, con solamente tres actrices, Olga, Masha e Irina, ansiosas por volver al Moscú de su juventud. Los demás personajes de la obra de Chéjov -el hermano, su novia, los militares…-, aparecen a través de un juego de continuos quiebros: entre el presente, el recuerdo y la imaginación, entre el relato y la vivencia de estas tres mujeres. Moviéndose en un plano suspendido en el tiempo, las hermanas generan en sí mismas y en el público una atmósfera inquietante.

Para quienes conocen la obra original, resulta una reescritura sorprendente, poliédrica y llena de musicalidad, un ejercicio de funambulista que conecta la época de Chéjov con nuestro mundo de hoy, mientras que el espectador que aún no esté familiarizado con ella descubrirá Tres hermanas desde el latido íntimo de sus protagonistas.

«Éramos tres hermanas», a cargo de lacompañía del Teatro de la Abadía, está dirigida por Carles Alfaro, de quien ya se pudo ver sus trabajos al frente de «El arte de la comedia», «El portero» y «Las sillas». Forma equipo con Sanchis Sinisterra, encargado de trabajar la obra original de Chéjov, publicado en 1901 y considerado uno de sus textos teatrales más importantes junto a «El tío Vania» o «La gaviota». El trabajo del dramaturgo valenciano no es una versión, sino una obra nueva.

«Éramos tres hermanas» se sumerge en la puesta en escena de Carles Alfaro en una atmósfera onírica, un entorno poético. El espectador se sitúa a dos lados del espacio escénico y le corresponderá desde esa disposición ayudar a conformar el escenario de la obra. En este sentido, y como suele ser habitual en sus espectáculos, Alfaro es el responsable de la iluminación y junto a Vanessa Actif del espacio escénico. El vestuario es de Ikerne Giménez y el espacio sonoro de Javier Almela.