UNA AGRIDULCE MIRADA A LOS SUEÑOS, ESPERANZAS E ILUSIONES QUE DESPIERTA EL VERANO Y LA FRUSTRACIÓN DE NO CONSEGUIRLO

El verano es un tubo de ensayo, en el que aparecen las voces que permanecen normalmente ocultas el resto del año, y que producen en nosotros una experiencia de realidad paralela. «Días estupendos» es una función sobre la nostalgia del verano y sobre la libertad que sentíamos cuando éramos niños. Sobre el deseo de salir corriendo, sobre esos días del año en los que concentramos todas nuestras esperanzas de felicidad. Sobre la frustración y el estrés que produce no conseguirlas. Sobre la gente que conocemos en tan poco tiempo y con la que entablamos extrañas y fugaces relaciones de amistad.
«Días estupendos» es una obra que habla de la transformación que sufrimos en quince días. Las vacaciones son un paréntesis extraño. El peligro de salir de la rutina puede producir situaciones inesperadas, encuentros inesperados, que nos hacen pensar en cosas inesperadas, que nos hacen hacer cosas inesperadas. El verano es el tiempo en el que la vida se expresa con más exuberancia, con más luz y más calor, pero es el tiempo también en el que se cuaja la muerte que llega con el invierno.
Las historias de «Días estupendos» tienen que ver con esa sensación de cresta vital. Dónde más fuerte se expresa la vida, se encuentra el inicio de la muerte. Son historias extremas, de emociones radicales, donde no es posible la negociación, donde la intensidad arrastra la acción, donde horrorizados nos reímos.
El reparto lo integran Paco Déniz, Elena González, Natalia Hernández, Juan Antonio Lumbreras y Pablo Vázquez. La función está en la escena de Vitoria únicamente este 9 de diciembre, para proseguir después a Sevilla (Teatro Central 20 y 22 de enero de 2011) y a Málaga (Teatro Cánovas, 12 y 13 de febrero)