DIRIGIÓ «NOTRE DAMME DE PARÍS”, «MARIA ANTONIETA” Y «SINFONÍA PASTORAL” CON LA QUE GANÓ EL PRIMER FESTIVAL DE CANNES

Nacido el 12 de enero de 1908 en Noisy-le-Sec, al norte de París, Jean Delannoy era hermano de la actriz de cine mudo Henriette Delannoy, conoció el mundo del cine en todas sus facetas.
Graduado en Letras, entró en el mundo del cine como actor. En 1926, fue un figurante en «Casanova”, de Alexandre Volkoff. Pero, al inicio de los años 30, cambió la interpretación por el montaje cinematográfico, actividad en la que trabajó en una docena de películas, hasta convertirse en jefe de montadores en los estudios Paramount de Joinville (Francia). Después fue a la vez ayudante de dirección hasta debutar como director en 1937 con «Ne tirez pas Dolly”.
Su primer gran triunfo data de 1943, «L’Eternel Retour”, uno de los raros éxitos franceses bajo la ocupación alemana, con guión de Jean Cocteau. Previamente, Delannoy se había acercado al público francés con un filme ambientado en la época napoleónica, «Un coronel del imperio” (1942), interpretado como una llamada a la resistencia contra la ocupación nazi. Durante la ocupación alemana filma «Macao, el infierno del juego” (1939), interpretada por Erich Von Stroheim, una obra prohibida por el Gobierno de Vichy y las fuerzas nazis, que obligaron a que otro equipo la rehiciese.
Terminada la Segunda Guerra Mundial, Delannoy firma su celebrada «Sinfonía pastoral”, inspirada en la novela de título homónimo de André Gide. La cinta le valió uno de los once Grandes Premios otorgados en la primera edición del Festival de Cannes, y a su protagonista femenina, Michelle Morgan, el de mejor interpretación femenina.
En 1947 el filósofo Jean-Paul Sartre firmó el guión de otro de sus filmes más famosos, «Les jeux sont faites”, sobre el amor de un hombre y una mujer más allá de la muerte.
«Nôtre Dame de París”, según la novela de Victor Hugo, protagonizada por Anthony Quinn y Gina Lollobrigida, fue otra de sus grandes adaptaciones históricas y uno de sus éxitos más internacionales.
Los artistas de la nouvelle vague francesa, en particular François Truffaut, fueron muy críticos con su cine, casi siempre superproducciones históricas «de qualité” que las consideraban muy alejado de la realidad y a él un prototipo del tradicionalismo, lo que no impidió a Delannoy continuar su carrera con películas como «María Antonieta, reina de Francia” (1956), «Venus imperial” (1962), «Los sultanes” (1966) o «El imperio de los canallas” (1967).
«El mundo del cine continuaba visitando a este inmenso realizador, cuyos filmes seguirán encantándonos siempre, en particular «Nôtre Dame de París” (1956)», ha dicho este jueves el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy. «La passion de Bernadette” (1989) y «Marie de Nazareth” (1994) fueron las dos últimas realizaciones de este director que creó varios filmes policiacos con Jean Gabin, en el papel del comisario Maigret, que en 1982 fue nombrado presidente de la Academia Nacional del Cine francés.
Entre sus premios, además del de el Festival de Cannes, fue Premio Especial del Jurado en el Festival de Berlín por «Dieu a besoin des hommes” en 1950 y recibió también un Premio César honorífico por toda su carrera en 1986.