Era el director de «Caterpillar», proyectada hace unos días en el Festival de Sitges y de «El rapto del milenio», que se presentó en el de Venecia

Ganador del Festival de Cine Internacional de Tokio en 2007 por esa misma película sobre un grupo armado revolucionario, el director no pudo recuperarse de las graves heridas en su cabeza y espalda provocadas por el atropello, según fuentes policiales consultadas por Kyodo.
De extensa filmografía, Wakamatsu debutó en el cine en 1963 con una película para adultos: «Amai Wana» («Dulce trampa»), después de permanecer durante años como ayudante de dirección en series de televisión. El erotismo y la violencia de sus películas, enmarcadas en la crítica política, le llevaron a ganarse el respaldo del público juvenil relacionado con los movimientos estudiantiles de izquierdas en Japón.
Muchas obras de Wakamatsu, pionero del género conocido como el «pinku eiga» (películas niponas de contenido erótico en los sesenta), estuvieron marcadas por polémica, como «Taiji ga mitsuryô suru toki» («Cuando el embrión es un cazador furtivo») de 1966, en la que narra la historia de una mujer torturada por un demente. No obstante sería la historia de un violador, que plasmó en 1982 en la obra «Mizuno nai puuru» («Una piscina sin agua»), la que le otorgó el respaldo de la crítica y le abrió las puertas a los festivales internacionales de cine.
Este año se había proyectado en el Festival de Sitges una película suya, «Caterpillar» (2010) fue premiada con el Oso de Plata a la mejor actriz por el papel de Shinobu Terajima en la Berlinale, mientras que su último trabajo, «Sennen no yuraku» («El rapto del milenio»), participó en Festival de Venecia de este año.