El artista segoviano, de 80 años, había protagonizado películas como «Tenemos 18 años» o «Escuadrilla de vuelo»

La trayectoria cinematográfica de Pablo Sanz fue más reducida, aunque incluye papeles protagonistas en títulos como «Tenemos 18 años» (1959) o «Escuadrilla de vuelo» (1963).
El joven Sanz había emprendido estudios de Derecho en la Universidad de Valladolid, pero en aquella ciudad ya comenzó su idilio con la escena a través del teatro universitario. Su voz y su rostro fueron un referente para los primeros consumidores de televisión en España: en 1957 ya estaba interpretando para la pequeña pantalla «El bobo de la olla», apenas un año después de que se inaugurasen las emisiones de TVE, y durante la década posterior protagonizó decenas de entregas de «Estudio 1», «Novela», «Primera fila», «Tengo un libro en las manos», «Hora once», «Personajes a trasluz» o «Los encuentros».
Elegante y dotado de gran voz, Sanz también ejerció durante la temporada 1961-62 de presentador en el programa musical más popular de aquellos años iniciáticos, «Escala en Hi-Fi». Su trayectoria televisiva se vio recompensada en 1968 con el Premio Antena de Oro.
El actor aprovechó los años dorados del teatro en la pequeña pantalla para emprender también su carrera cinematográfica. El siempre impredecible Jesús Franco le escogió en 1959 para incorporarse al elenco de su primer largometraje, «Tenemos 18 años», donde coincidió con Terele Pávez, María Luisa Ponte o Carmen Lozano.
Su presencia también es destacada en «Escuadrilla de vuelo2 (Luis José Comerón, 1953), con Carlos Piñar y Gonzalo Cañas. La filmografía del desaparecido intérprete se completa con títulos como «Días de feria» (1959, junto a Pepe Isbert), «Vampiresas 1930» (1961, con Antonio Ozores), «Hola, muchacho» (1961), «Rosa de Lima» (1962), «El grano de mostaza» (1963, al lado de Amparo Soler Leal), «¡Tú estás loco, Briones!» (1980, con Quique Camoiras y Florinda Chico) o «El cabezota» (1982), con Álvaro de Luna al frente del reparto.
En teatro se convirtió en un gran especialista en Buero Vallejo, del que tuvo ocasión de representar «La Fundación» (1974), «La detonación» (1977) y «Diálogo secreto», en 1994. En los últimos años de su trayectoria profesional también llevó a las tablas «La difunta», de Miguel de Unamuno (1990), «Las de Caín», de los hermanos Álvarez Quintero (1993) y, en 2001, «Doce hombres sin piedad», de Reginald Rose.
En el reparto de «Las de Caín» figuraba también su esposa, Asunción Cagigal Gutiérrez de Ceballos (de nombre artístico Asunción Villamil), a la que había conocido en 1955 durante las representaciones de «Los milagros del jornal» y con la que acabó contrayendo matrimonio aquel mismo año. Aquellas actuaciones tenían lugar en una humilde carpa en el barrio madrileño de Tetuán, en el solar de lo que había sido la plaza de toros.