LA HISTORIA DE UN CINEASTA QUE EN SU LECHO DE MUERTE PREPARA SU OBRA PÓSTUMA, HOMENAJE A DUNIA AYASO, LA DESAPARECIDA ESPOSA DEL DIRECTOR

Víctor, una cineasta, que dice haber rodado algunas películas que sin embargo no ha conseguido nunca estrenar, reúne alrededor de su lecho de muerte a sus más fieles colaboradores, con el fin de poner en marcha lo que probablemente sea su obra póstuma. Clara, su esposa, una rica a la caza de su propia identidad y entusiasmo; Andrea, habitual actriz, que viene acompañada de Jorge, su dentista; Raúl su fiel guionista y amigo, que viene acompañado de Virginia, su pareja, una dibujante frustrada e insegura, Fabián y Marta, dos miembros del servicio que a veces resultan ser más enfermeros que empleados domésticos, se reunirán todos en una insólita convivencia, donde aparentemente estará sucediendo el rodaje, mientras debaten confusos sobre sus relaciones y el origen de sus respectivas ansiedades frente a la creación de la ficción…

«Esta es una película que escribí a finales del año pasado con la prisa que me exigía la propia Dunia, porque tenía mucho interés en rodar una nueva película. Se escribió para que se pudiese hacer y levantar en muy poco tiempo», ha señalado Sabroso, la pareja sentimental y artística de Ayaso hasta su muerte.

La película es una «comedia gélida», en palabras de su director, que tiene mucho de personal y cuyas historias se nutren de sus vivencias de la forma que Ayaso y él tenían de abordar la ficción y las relaciones humanas. «Esta película es un manifiesto de lo que pensamos de las personas, de lo humano y de nuestras relaciones, de cómo hemos construido el cine y la ficción a lo largo de nuestra vida. También habla del ambiente que vivimos, en un sistema que se desmorona y en una situación de desconcierto», afirma el director.

Sabroso no quiere mostrar la imagen que los actores poseen en la película, «porque la transformación que hacen es una de las sorpresas fundamentales. Es sin duda mi obra más personal pero esa libertad que me permito, sin embargo, me empuja a querer seducir al espectador constantemente, a invitarlo a reflexionar sobre lo que pretendo plantear pero entreteniéndolo con grandes momentos de actores que están dándolo todo y midiendo con mimo el aspecto formal de la propuesta»