El Paraninfo de la Universidad de Barcelona, cerró con éxito las mesas redondas programadas como actividades paralelas de la exposición «L’experiència màgica del cinema”

Los ponentes de la conferencia, que contó con una nutrida y variada asistencia de público, fueron Josep M. Queraltó, presidente de la Fundación Aula de Cine Colección Josep M. Queraltó, y Jordi S. Bonet, vicepresidente. Presentó el acto el Dr. Pere J. Quetglas, Vicerrector de Comunicación y Proyección de la Universidad de Barcelona, que sustituyó en el último minuto al rector, Didac Martínez, que muy a pesar suyo no pudo asistir por causas ajenas a él.
Inició la ponencia Jordi S. Bonet dando respuesta a la pregunta que formula la conferencia con voz clara, alta y contundente: «Si” para a continuación detallar las razones que lo hacen posible y «necesario”: Barcelona, motor principal de Cataluña, es un referente internacional de excelencia, con una tradición histórica, y ciudad clave en el desarrollo industrial y productiva en la península Ibérica y el área Mediterránea. También destacó su importancia como ciudad cultural y turística.
Seguidamente hizo un recorrido por los museos de cine y audiovisual más importantes del mundo, que él mismo y a veces acompañado del propio Josep M. Queraltó, han visitado para tener elementos de comparación del material coleccionado por el presidente de la fundación. Citó, entre otros, el Instituto Lumière de Lyon, la Cinemateca Francesa de Paris (Francia), el Museo Nacional de Cine de Torino (Italia), el Museo de Cine de Postdam (Alemania), el Museo de Cine de Berlín (Alemania), el Museo de Cine de Londres, conocido como The Movieum, (Gran Bretaña), el Museo Nacional de Medios de Comunicación de Bradford (Gran Bretaña), el Museo de Fotografía y Cine Eastman Kodak de Rochester-Nueva York (Estados Unidos), el nuevo Museo Americano de la Imagen en Movimiento de Queens-Nueva York (Estados Unidos) y el Museo de Hollywood de Los Angeles (Estados Unidos).
Las principales conclusiones que apuntó Jordi S. Bonet después de realizar este recorrido hicieron referencia a la equiparación de la Colección Josep M. Queraltó con el material que exhiben los mejores museos del mundo, remarcó el volumen conseguido de piezas que superan las 20.000 unidades, generando un patrimonio que no se puede perder, y todo ello sentenció «gracias a un hombre”, «existe un experto del tema: Josep M. Queraltó, fundador de Kelonik hace 40 años. Conoce a fondo el mundo de la exhibición y la técnica cinematogràfica”.
En su intervención también dio algunos detalles de cómo se estructuraría el futuro museo o Aula de Cine y destacó que se basa en tres fundamentos conceptuales «el concepto patrimonial-cultural, el pedagógico y de innovación y el de ocio y turismo”.
Distribución del espacio museístico
La intervención de Josep M. Queraltó se centró en dar algunas pinceladas sobre la distribución en aulas del futuro espacio museístico que tiene proyectado desde hace algún tiempo. Por ejemplo, mencionó un espacio dedicado a las linternas mágicas y los espectáculos que se pueden realizar con ellas, otro dedicado a la fotografía y su técnica, el invento del cine explicado paso a paso, y el cine sonoro.
En su nueva intervención, Jordi S. Bonet hizo referencia a todo el trabajo realizado desde la Colección Josep M. Queraltó durante casi una década y desde la fundación desde hace algo más de tres años, para difundir este gran patrimonio privado cinematográfico, como han sido exposiciones en toda España (38), conferencias, publicaciones de libros y la edición de varios DVd’s y una presencia en los medios de comunicación, tanto prensa escrita como radio, televisión y muy especialmente en Internet y las redes sociales. Afirmó que «la técnica no renuncia al séptimo arte” y para cerrar su ponencia expuso unas conclusiones:
«Este proyecto tiene una personalidad jurídica propia que es la Fundación Aula de Cine Colección Josep M. Queraltó que en el futuro puede ser el instrumento que sirva para gestionarlo”.
«Con esta estructura conseguimos dos cosas: la integración social por la vía lúdica-turística y la integración académica por la vía de creación de espacios de proyección, laboratorio, producción y postproducción de diferentes formatos, convirtiendo así este espacio en un referente único en Europa”. Y de manera muy ocurrente hizo referencia a una frase de la exitosa película norteamericana «Los inmortales”, que tenía como protagonista a Christopher Lambert, «Solo puede haber uno” haciendo hincapié que pueden convivir museos de cine en un mismo país e incluso a muy pocos kilómetros entre una ciudad y otra. Al dar por concluida su intervención dijo que «el tren ya está en marcha” y que la cuestión no es «to be or not be” sino si este futuro museo se hará en Barcelona o en otra ciudad del mundo.
Josep M. Queraltó, añadió, antes de dar por finalizada la conferencia, unos breves apuntes para demostrar que el futuro espacio cinematográfico y audiovisual no tiene por que ser una carga para la administración, si se da el caso, ya que nace como un proyecto con una viabilidad. También tuvo palabras de agradecimiento al Ayuntamiento de Vallbona de les Monges que ha mostrado una gran sensibilidad, «a diferencia de otras instituciones”, que a finales de 2014 pone a su disposición un espacio museístico de 260 metros cuadrados para exhibir material de su colección cinematográfica y herramientas de trabajo personal, gracias a los fondos económicos concedidos por la Unión Europea. Se despidió del numeroso público asistente dando las gracias por la atención prestada y los emplazó con palabras emotivas a reencontrarse en «el mundo de la ilusión y el movimiento: el cine”.
Al finalizar la conferencia, con una larga ovación, vino las intervenciones del público, muy interesantes todas ellas en las que se apoyaba plenamente la labor realizada por Josep M. Queraltó y se preguntaban más datos de como debería ser el futuro museo, proyecto que todos los asistentes coincidieron en que no solo es posible sino necesario. Una de las personas que intervinieron fue la historiadora Palmira González, discípula del recordado historiador Miquel Porter.