La función llega al Espai Brossa de Barcelona a cargo de la compañía Octubre Teatral con dirección de Jaume Villanueva

La obra se sitúa en un camarote a bodo del Odessa, un barco en el que dos soldados licenciados y un moribundo viajan de vuelta a casa, pero ignoran que nunca llegarán a puerto porque están infectados de tuberculosis y navegarán sin rumbo hasta que muera el último tripulante. Gusev, Pavel y Suvorín, interpretados por Marc Torrents, Manolo Peña y Boi Pera (que debutan en esta obra), son los tres protagonistas de este cuento «neutro y frío» del autor ruso.
El montaje de la obra ha llevado más de dos años de preparación y mes y medio de ensayo a cargo de la compañía Octubre Teatral, cuyo director Jaume Villanueva define el montaje de «fuerte carga humana, sensible y animal».
Chopin, Mozart, Bethoven, Rakhmaninov dialogan con la historia que a través de su música y suavizan atenúan la desesperación humana que se vive en el camarote. «La música es el alma de los personajes», añade Villanueva, para el que se trata de «una obra muy potente visualmente», que pretende conseguir que «el espectador se introduzca en el camarote con miedo y humanidad».
El escenario juega también un papel primordial, un cubo a la deriva que hace patente cuánto sufren los protagonistas. «La obra va de alma a alma», asegura Villanueva que indica que el vínculo fuerte entre los actores crea un mundo «propio y peculiar».