UNO DE LOS ACTORES MÁS POPULARES DEL CINE ESPAÑOL, TRASCENDIÓ SUS PROPIAS INTERPRETACIONES DANDO NOMBRE A UN GÉNERO, «EL LANDISMO»

Alfredo Landa Areta nació en Pamplona en 1933. Hijo de un capitán de la Guardia Civil, a los doce años emigra con su familia a San Sebastián y cursa el bachillerato, matriculándose después en Derecho. Forma parte después del Teatro Español Universitario (T.E.U.) de San Sebastián, fundado por él mismo, junto a Iñaki y Alberto Aróstegui y P. Ruiz Balerdi, representando con el grupo más de cuarenta obras.

Se instala en Madrid en 1958 y comienza a trabajar como actor de doblaje, debutando tres años más tarde en el teatro con la obra «La felicidad no lleva impuesto de lujo”. Su debut en el cine tiene lugar en 1962 en la película «Atraco a las tres”. Su gran reputación como cómico hace que Miguel Mihura escriba para él «Ninette y un señor de Murcia”, un gran éxito teatral protagonizado en el cine por Fernando Fernán Gómez (Landa realiza un papel secundario). Desde entonces se ha convertido en uno de los actores más importantes y más queridos por el público, del cine español, con más de 120 películas en su filmografía, sin mencionar su trabajo en teatro y en televisión.

En la primera etapa de su carrera explotó a fondo su faceta como actor cómico y, salvo excepciones como «La niña de luto”, no llega a ser el protagonista de las producciones en las que interviene. La segunda etapa de su carrera parte del éxito de «No desearás al vecino del quinto” y le convierte en el protagonista de unas comedias pícaras que llegaron a ser conocidas como «de calzoncillo blanco”, creado un nuevo subgénero, el landismo. Son películas en torno a las obsesiones de una serie de personajes frustrados, representativos del españolito medio de finales del franquismo, por el sexo, que tras la desaparición de la censura ya tocan estos temas sin el menor pudor.

Pero es a partir de finalesde los años 70 cuando Landa llevó a cabo sus mejores trabajos como actor, con interpretaciones sólidas que le ganan el respeto de la crítica, proporcionándole varios éxitos como los que consigue con «El puente”, de Juan Antonio Bardem, «El crack”, de José Luis Garci, «La vaquilla”, de Luis García Berlanga o «Los santos inocentes”, de Mario Camus, película por la que logra el Premio al Mejor Actor en el Festival de Cannes, ex aequo con su compañero de reparto Francisco Rabal.

Por «El bosque animado” y «La marrana” logró sendos Goya al Mejor Actor. En los años noventa, su popularidad se incrementa por el éxito de protagonismos televisivos como «Don Quijote”, «Lleno, por favor” y «Por fin solos”. En 2007, tras protagonizar «Luz de domingo”, anuncia su retirada del cine. En 2007 le fue otorgado un Goya de Honor.